III Festival del Cine Pobre Atras ATRÁS CUBACINE

NOTICIAS DEL III Festival de Cine Pobre
22 de abril de 2005

> El desayuno de hoy
> Convocadora y polémica fue la conferencia de ayer
> Hijo del festival de Kanka
> Un serio punto de giro
> El marcado interés
> ¿Hacían fotografía pobre...
> Pocas veces se cuenta
> Participantes opinan

 

 


El desayuno de hoy
se complementa con neuronas. Valdría preguntarse qué es lo verdaderamente necesario o imprescindible para hacer de este Festival un centro de atención todavía mayor, no digo ya para los gibareños (a pesar de que nos siga doliendo ver la amplia sala del Jibá vacía, máxime sabiendo que hay muy pocas oportunidades de asistir a estrenos rotundos como los que han tenido lugar por estos días aquí), sino en especial para la vida cinematográfica de nuestro país. Mayor y más coherente promoción nacional e internacional, por ejemplo. Mayor nivel de convocatoria, además.

Y esto que sigue es para los lugareños: El Festival no es solo su acento de fiesta local, de propiciar sucesos socialmente memorables (la inauguración, con todo una multitud entonando orgullosa el Himno de Gibara, la Villa Blanca de los Cangrejos, es emocionante), sino la puerta de acceso a auténticas expresiones artísticas que son la médula y la razón de existencia de esta cita. También sucede que los espacios escogidos no son siempre los idóneos. Antenoche fui a la reposición de La última cena en 16 milímetros.

¿Dónde? En la pared de una cafetería, con audio pésimo y sin condiciones.

Aprovechemos la sabia confluencia de modos de hacer , l a coincidencia de lo diverso, el abrazo del otro con su propio yo. No posterguemos el crecimiento espiritual, que nunca es tarde. Todo Festival es un poco Babel y es también terra franca, libertad perpetua, diálogo fecundo. Una buena película, hecha con muchos o pocos recursos, derriba cualquier teoría sobre la muerte del cine. ¿Quién necesita Titanic?, se preguntó Costa Gavras. No lo sé, quizás nadie, quizás millones en el mundo, pero a mí me gustó mucho más Titanic que su sobrevalorada Amén, con sus tufillos moralizantes. Así es la vida.

Parafraseando a Niestzche puedo decir mientras camino hacia la costa: ¿De qué sirve una historia que, en su unicidad, no nos acerque a un montón de excelentes historias?

No sirve de mucho. Habrá que pensar en ello.
Buen provecho.

El Caminante

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Convocadora y polémica fue la conferencia de ayer,
ofrecida en el cine Jibá por Thomas Krempke
Conferenciaespecialista en postproducción de la firma Swiss Effects, una de las principales instituciones auspiciadotas de este Festival, y encargada además de entregar uno de los principales premios de este evento: el ampliado de video digital a 35 milímetros al largometraje resultante de realizar el guión elegido ganador.

En su ilustrativa conferencia, ofrecida en perfecto español y con todos los detalles y la exactitud que cabe esperar de un brillante especialista en tecnología que trabaja en Suiza, Krempke comenzó aclarando que incluso en los países ricos y primer mundis- tas, como Suiza, España o Estados Unidos, es difícil para los jóvenes y los realizadores noveles en general, acceder a los recursos económicos para realizar un filme. También debe tenerse en cuenta que incluso en naciones como estas se hace cada vez más arduo recuperar la inversión la taquilla, ya sea mediante las recaudacio- nes nacionales o en concepto de ventas al extranjero.

Por todo lo anterior, la empresa Swiss Effects busca la manera de que resulte más económico y accesible el camino del encuentro de un filme, de pequeño presupuesto, con un público que espera la calidad de imagen ofrecida por el celuloide en 35 milímetros. Ya sea de origen norteamericano, francés, de Korea, México, Alemania o la propia Suiza, los filmes son asumidos por la empresa mencionada en los más diversos soportes digitales (por supuesto se está hablando de obras cuyo bajo presupuesto y realización “pobre” no impide la riqueza de contenido, emoción y alcance cultural) y después se les aplica el proceso de quinescopado y de conversión a celuloide.

Claro que el proceso todo es mucho más complejo de lo que aquí cuento. E incluso más difícil y alambicado de lo que puede explicar en palabras el muy elocuente especialista suizo, quien decidió acompañar la exhibición de decenas de ejemplos (fragmentos de filmes bien famosos, premiados en festivales, reconocidos a todos los niveles e internacionalmente) con sus cartesianas y abundosas explicaciones, en las cuales no dejó de referirse al necesario ajuste previo de las cámaras, y a la necesidad de ejecutar una postproducción en computadora muy bien pensada, con vistas a que el filme, ya en celuloide, pueda ofrecer la atmós- fera, el granulado, la gama de colores, la nitidez y el contraste a que aspira la historia.

Entre los filmes cuyos fragmentos exhibió Krempke en el cine Jibá, como muestra del excelente, y también noble, trabajo que realiza Swiss Effects, se contaba Amantes, del actor francés devenido director Jean Marc Barr, el argentino Memoria del saqueo, dirigido por Fernando Solanas (una obra a la cual hubo que aplicarle un proceso de “igualado” en la conver-sión, pues el material originario había sido realizado en los más diversos soportes) y el mexicano La perdición de los hombres, que el maestro Arturo Ripstein decidió realizar en blanco y negro.

Dentro de los muchos ejemplos mostrados, de filmes “hinchados” por Swiss Effects, había algunos que se realizaron con cámaras muy pequeñas y nada profesionales, y también los había cuya realización había sido muy barata, pero la postproducción se encarecía en tanto se le añadieron efectos como ralentis, blurr, fotofijas y otras manipulaciones de la imagen que resultan altamente impactantes cuando están en función de algún concepto que el público pueda interpretar o discernir. Es decir, que mediante Thomas Krempke volvimos a confirmar la idea de que el Cine Pobre no tiene que ser indigente, artesanal y pedestre, sino que puede abrirse a las estrategias comunicativas y soluciones de imagen muy ricas poderosas, en términos comunicativos y de trascendencia cultural.

Al principio de la intervención de Thomas Krempke, que fue refutada, interrogada y ratificada por varios asistentes, dijo él que estos encuentros no se hacían para demostrar cuán buenos eran en Swiss Effects, sino para ofrecerle caminos y posibilidades a los realizadores del Cine Pobre contemporáneo. Las aperturas que propuso el especialista estoy seguro que resultaron provecho- sas, pero además demostraron lo buenos que son en Swiss Effects. ¿Por qué no decirlo, si es absolutamente cierto y está a la vista?

Joel del Río

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Hijo del festival es Kanka
Consuelo Ramírez y Ugo Adamguión en competencia que cuenta una historia en la cual se juntan los caminos de un soldado cubano y una mujer angolana. Nació del proyecto emprendido por Consuelo Ramírez, escritora y realizadora cubana, y Ugo Adam, cineasta argentino, quienes se conocieron en la primera edición del Festival Internacional del Cine Pobre (2003).

Con este encuentro, al parecer fortuito, se concretó una de las mayores aspiraciones del Festival, propiciar un clima de fraterna interacción. Guionistas, realizadores, actores y productores comparten ideas y generan proyectos que hacen más plurales y provechosas las jornadas del encuentro donde coinciden participantes de diversas partes del mundo. Según Consuelo, “se trata de una historia abstracta y filosófica, sin embargo Ugo vio en ella la posibilidad de llegar al cine y fue ahí donde comenzó a gestarse el proyecto”. Fue entonces que entregó su cuento al cineasta argentino, sin albergar muchas esperanzas. Para asombro y fortuna, pocos meses después del primer festival de Gibara, recibió la primera versión.

Hasta la fecha, Ugo ha enviado a La Habana las versiones impares del guión, mientras que Consuelo ha elaborado la segunda y la cuarta (esta última la que opta por el premio en este Festival). La búsqueda de la perfección en ambos se encamina a alcanzar una historia capaz de atraer al espectador exigente y también al más ingenuo.

El guión guarda referencias a los orígenes de la tragedia griega. El argentino afirma que vio en Kanka una obra donde aparece un héroe que entrega todo sin tener nada en las manos. “Aquí el amor enaltece a la película en la que la protagonista se convierte en antagonista positivo y viceversa.” Es un juego narrativo que contiene subtextos, hilvanados de manera tal que serán disfrutables por todos los públicos.

Ambos aseguran que trabajan de conjunto para mover corazones y que la gente se meta dentro de la historia y vibre con la pasión de Abigail y Kanka.

José Ramírez P.

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Un serio punto de giro
en la filmografía del realizador cubano Miguel Coyula, representa Cucarachas rojas (2003), su más reciente película, cuya historia ocurre en 2020 en una New York más cercana a las ensoñaciones de Philip K. Dick que generaron las de Blade Runner, que de la metáfora lustrosa y sonriente del futurismo progre.

EscenaEn la esfera de esa posibilidad cabe el dilema de Adam, el protagonista. Su conflicto se desata a partir de un punto de giro definitorio: en los primeros minutos de la película lo vemos romper con su novia. Él es demasiado lúcido, y por eso mismo amargo, para soportar por más tiempo la mentira: tanto la chica como su relación son el apéndice que lo unen a un mundo hipócrita y perverso, que enajena al hombre con u n a n e u r o s i s d e bienestar que no le dejan ver cómo renuncia a la libertad cuando se entrega sin lucha a la tiranía de las convenciones y el bienquedar.

Ese retablo sirve a Coyula para ejercitar sus dotes de anarquista. Aún siendo este su más aristotélico relato hasta hoy, no obsta para que su cine de fondo transgresor y cargado del dolor de las existencias absurdas, del rechazo al diferente y de la imposibilidad de ser feliz en un mundo donde el sinsentido cunde cada minuto vivido, encuentre asiento aquí.

En esta película, la inclinación manifiesta de todo su cine por la sugerencia ambiental y la experimentación tonal alcanzan su confirmación. Véase ese proemio en el cual unas cuantas fotos familiares convenientemente hilvanadas con cintillos de prensa, efectos sonoros e insertos visuales sitúan los antecedentes argumentales de situaciones con las cuales establecerán vínculo en el momento adecuado.

Mas, sobre todo ello, su habilidad para crear atmósferas introduce en la estructura fílmica una permanente irresolución, acentuada por el estado de inminencia que logra desplegar a través de múltiples sugeridos que abocetan un mundo con leyes propias, al punto de no importunarnos ni perturbar nuestro umbral de tolerancia al verosímil los parajes futuristas o esos detalles animados incrustados a la imagen; universo extraño pero familiar, pues comenta la desolada condición hipócrita de las sociedades humanas y la enajenación existencial de los individuos que se deciden a observarlas críticamente.

Si bien es en Cucarachas... donde menos didáctico se hace su trabajo, donde mejor sumergida en una trama dramática legible están sus obsesiones, no queda a salvo de lugares comunes y exhibicionismos. El visible esfuerzo de la puesta en escena, que se corresponde con el desborde palpable de la visión personal y la ejecutoria improvisada a la manera de un cine de autor del tipo hombre orquesta, hace que por momentos se perciba el regodeo en la generación de esas atmósferas, también por momentos como pre-hechas, dotadas de cierta dosis efectista que se confirma allí donde muchos elementos de suspenso quedan subutilizados o sin continuidad, o en la resolución de ciertos núcleos de sentido acerca de los cuales recibimos insuficiente información, mientras que acerca de otros recibimos constantes referencias.

Hay contradicciones evidentes entre el plano alegórico del relato y su vocación realista, lo cual se expresa además en cierta confusión momentánea de los actores, quienes, como en el caso de Adam, dudan entre desarrollar más la complejidad de las reacciones de su personaje a los desafíos que sus elecciones le plantean o mantenerse en el plano distante y clínico del inadaptado que encarna.

El caso de Coyula es peculiar: no se trata de que le interese usufructuar su origen geográfico como ingrediente determinante de su discurso estético, sino de una clase de creador que, aparte de promulgar una identidad híbrida, de ciudadano de la aldea global, cuyo ámbito expresivo se ubica más allá de los conflictos de pertenencia o identidad, abre para la audiovisualidad cubana la discusión alrededor del paradigma desde el cual se desea emitir un juicio sobre la realidad.

Dean Luis Reyes

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El marcado interés
de los gibareños ausentes por participar en el Festival del Cine Pobre se materializa en esta edición, cuando 37 hijos de esta Villa, residentes en la capital del país, visitan el territorio para compartir con su pueblo la alegría y magnitud de esta fiesta.

Dentro de las actividades se prevé realizar un reconocimiento a Humberto Solás por haber sido galardonado con el Premio Nacional de Cine 2005, lo cual sucederá hoy durante el desarrollo del encuentro en los barrios con delegados e invitados del festival.

Entre los visitantes se encuentran Alejandro Ferrás, combatiente del Moncada, y el periodista Julio Batista, quien fuera declarado al igual que Solás miembro de honor de la Comisión de Gibareños Ausentes.

Mirledis Almaguer

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¿Hacían fotografía pobre
Escenatodos y cada uno de los componentes de aquella maravillosa nouvelle vague , Raoul Coutard (Á bout de soufflé, 1959) o Néstor Almendros ( L'enfant sauvage. 1969)? Rodaban sus películas sin medios, con muy poca iluminación, cámara en mano. Hacían lo que hoy serían películas de bajo presupuesto. Con ellas marcaron la historia del cine y no solo la del francés, sino que cambiaron la forma de hacer cine de muchos cineastas de todo el mundo. Se trataba de contar historias con los elementos imprescindibles para ello. Una cámara, un magnetófono y unos actores, ¡ah!, y un guión, sin él no hay historia.

La verdad es que recordando algunas de esas espléndidas películas, nunca me había planteado si ellos, maestros de todos los que peinamos canas, algunos buenos amigos como los nombrados, se dedicaban a la fotografía pobre y por el contrario, gentes del otro lado del mundo cinematográfico, como John Alcott (Barry Lyndon) rodaba con emulsiones de negativos Kodak fabricadas para cada plano, dependiendo de la iluminación que planteaba para cada escena, utilizando lentes ultraluminosas, fabricadas por la NASA, y qué sé yo cuánta sofisticación más para hacer, eso sí, una maravilla, a la cual ¿se le podría llamar fotografía rica?

Los medios ténicos y económicos serían los que pudieran “definir” la fotografía de una película en cuanto al concepto “rica-pobre”. ¿Alguien ha pensado alguna vez en definir la fotografía de una película como rica o pobre? Cuando se plantea una película de presupuesto normal, ¿cómo es el planteamiento de la fotografía? ¿Y cuándo se plantea una de bajo presupuesto?

EscenaYo he rodado películas de todos los presupuestos, y nunca me he planteado que la fotografía estuviera al servicio de otra cosa que no fuera la obra cinematográfica. Lo cual no quiere decir que tomen una de la otra el apelativo económico con el que se definen determinados filmes.
El hambre aguza el ingenio, a menos medios más talento. Quizás lo cierto es que muchas veces con pocos medios se consiguen buenos resultados, pero generalmente con medios el talento llega más fácil a encontrar soluciones excelentes. La fotografía, rica o pobre, con medios o sin ellos, brillante o cutre, lo que no debe es resaltar, hacerse protagonista. Es fundamental que la película y la fotografía coincidan en el estilo.

Actualmente, con la incursión de los sistemas de vídeo en la cinematografía, existe bastante confusión entre los directores de fotografía. Las nuevas herramientas al alcance de todos, el etalonaje o dosificación digital, convierten a muchos en fotógrafos de ese momento. Ahora bien, un director de fotografía es aquel que diseña, que plantea y ejecuta la fotografía de la obra cinematográfica más allá de los conceptos puros económicos, lógicamente dentro de los parámetros que el productor le haya marcado. El resultado será bueno o malo. Estará de acuerdo con la película o no tendrá nada que ver, pero en ningún caso será “rica o pobre”.

En resumen: ¿hay fotografía pobre? Sí. Aquella que no está diseñada para narrar una historia y que además es mala, esa que nos distancia y no nos ayuda a comprender o a disfrutar de la película que vemos.

Todo esto nos llevaría a un debate interesante con jóvenes que tienen otros conceptos de valores estéticos de la obra cinematográfica, un debate que sin dudas sería esclarecedor y pondría un poco de orden en el confuso mundo del video-cine-video que, en este momento, vivimos acaloradamente entre transfer y transfer.

Porfirio Enríquez

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Pocas veces se cuenta
en un festival cinematográfico ubicado en el Tercer Mundo con el lujo y el placer de la exposición fotográfica que se propone a todos en el patio interior de la Casa de la Cultura gibareña.

Escena Con 53 instantáneas relativas a los diversos aspectos de los más célebres rodajes realizados en Babelsberg, los estudios de la firma alemana UFA, por algunos maestros del cine silente alemán, Friz Lang, Josef Von Sternberg y Friedrich Murnau, entre otros.

Se trata de imágenes que reflejan perfectamente la gran calidad que alcanzó la fotografía en Alemania durante la primera mitad del siglo XX, período que incluye el desarrollo del expresionismo, con sus famosos claroscuros, y otras modalidades precursoras del realismo socialista soviético y del neorrealismo italiano. Porque debe recordarse que junto con las fantasías góticas del expresionismo, había un cine dirigido a lo cotidiano y a la gente común, y de todo ello nos informa la exposición fotográfica a que hacemos referencia, donde aparece desde el departamento de copiado y de vestuario de Babelsberg, hasta las grandes figuras, momentos y títulos medulares del cine germano: Doctor Mabuse y Los nibelungos, El ángel azul y El último hombre, Golem y Metrópolis, Marlene Dietrich, el arribo del sonoro, la nacionalización de la industria por parte del partido nazi, el cine de propaganda nacional-militarista… hasta el último largometraje de ficción terminado en 1944 en los estudios de Babelsberg, la ciudad célebre que en algún momento se conoció como el Hollywood de Europa.

La última foto de esta exposición cronológica, muestra los estudios destruidos. Fue tomada en el verano de 1946. Así terminaba la historia de la sociedad productora UFA y de un estudio que se había inaugurado en 1912.

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Participantes opinan

Es la primera vez que vengo al festival de Gibara. He podido comprobar aquí que una imagen vale más que muchas palabras. Siento que ha sido una experiencia muy importante para todos nosotros desde el punto de vista de que somos una agencia de prensa que hemos incursionado en la concepción de audiovisuales a través de documentales. El conversatorio con Thomas Krempke es muy importante para mí porque me permite tener un diálogo con la gente y me ha aportado también en el desarrollo de la realidad cubana, latinoamericana, poder llevarla a través de la imagen documental, no solamente en la prensa escrita. Es una cita muy buena. Nos da mucho ánimo para poder incursionar en otros aspectos de la información en este caso de la información audiovisual. Por la importancia de este evento hemos mandado información para la central nuestra que está en Montevideo. Este es un festival que está muy bien concebido para abrirle la mente a la gente y también hace que la gente comprenda por qué caminos debe incursionar en el futuro. Elsa Methol (Directora de la agencia de prensa internacional Inter Press Service)

Lazara HerreraDe estar vivo físicamente Santiago Álvarez, hubiera abrazado tremendamente esta iniciativa de la realización de bajo presupuesto. Recuerdo que sus últimas obras se hicieron en video, porque era imposible hacerlas en 35 mm por el costo y las dificultades que había. Santiago era de la tesis de que la cuestión no estaba en si el soporte era más caro o menos caro, sino en que la inteligencia era lo que estaba detrás de la cámara. Pienso que éste es un evento revelador. Yo estoy realmente impresionada con las muestras, los encuentros y la forma tan familiar en que se hace todo. Me alegro mucho hace todo. Me alegro mucho de que eso esté pasando. Nosotros tenemos un encuentro en Santiago de Cuba, cuya esencia es la misma: encontrarnos, discutir, conocer, ayudarnos. El encuentro sobre diversidad cultural me pareció fabuloso. En verdad tenemos que conocernos y respetarnos los unos a los otros. Tenemos que aprender; no siempre hay que pensar que vamos a enseñar. Ahí está la retroalimentación. Realmente felicito a Humberto por esta iniciativa. Me siento muy bien aquí. Primero por poder conversar con mucho de los participantes e intercambiar criterios. Al final todos luchamos por lo mismo: por nuestro cine, que se conozca, que se difunda y no se quede en meros festivales si al final no se logra nada. El festival va por buen camino; va con paso firme para alegría de todos nosotros. Lázara Herrera (Directora de la Oficina Santiago Álvarez)

Vine en el 2003 porque tenía un documental en competencia. Me gustó y encontré la oportunidad de estar aquí otra vez. Vengo ahora con un documental (Documentos personales) en concurso y un largometraje (Mata que Dios perdona) que es mi ópera prima de ficción. Mata… es un suspenso un poco áspero, una película contada de manera no lineal. No tiene nada que ver con la vida política o social ni de antes, ni de ahora, es más bien intemporal. Documentos personales es algo que yo hace rato tenía deseos de hacer: un documental sólo con fotos. Soy documentalista y en 15 minutos trato de reconocer La Habana de los noventa. Con el cine pobre me identifican las nuevas maneras de producir en Cuba. Y es cómico, porque estás haciendo un festival de lo que, para muchos, es el anticine. Más que todo es un evento para los que tienen grandes deseos de hacer cine. Antes que tener mucho presupuesto, el hecho de tener una idea de poco staff, pocos actores, de historias muy concretas con menos escenarios, va a ayudar en la calidad de lo que se haga. Cine pobre no quiere decir escasez de criterio en lo que se propone; es pobre en materia de presupuesto. Ismael Perdomo (Realizador cubano)

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Sergio Benvenuto - Director General
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