III Festival del Cine Pobre Atras ATRÁS CUBACINE

NOTICIAS DEL III Festival de Cine Pobre
23 de abril de 2005

> La palabra del momento
> El desayuno de hoy
> Un pedazo de tierra, una franja, un cerro
> Manuel está muerto, y las últimas dos mujeres...
> Personal Belongins
> En Na na
> Participantes opinan

 


¿Cómo se habla de lo que siempre ocurre y sin embargo sigue siendo bueno, cálido, lleno de sinceridad y de afecto? Ayer, entre finales de la tarde, el crepúsculo y la horas de la luna casi llena, se registró por otra vez el cálido recibimiento de los barrios a los delegados y participantes de este tercer encuentro. Al son de la música, el baile, los poemas, las improvisaciones, y las delicias que se prepararon en decenas de hogares de esta hospitalaria villa, se ratificó la voluntad de los lugareños de entregarle al Festival su cariño y su orgullo. No hay riqueza mayor que tanto amor compartido. La única pobreza irremediable consiste en no saber

La palabra del momento
parece ser áspera, la empleó por primera vez el realizador cubano Ismael Perdomo para definir su película Mata que Dios perdona La palabra del momento parece ser áspera, la empleó por primera vez el realizador cubano Ismael Perdomo para definir su película Mata que Dios perdona y en la mañana de ayer viernes la volvimos a escuchar durante el debate que tuvo lugar en la Casa de la Cultura a propósito de un ¿áspero? diálogo entre muchos de los jóvenes realizadores participantes en el Festival y el público allí presente.
El encuentro estuvo consagrado a darle voz a esa nueva generación de cineastas cubanos, y extranjeros que nos visitan, de forma tal que cada uno tuviera la oportuni- dad de explicar los sistemas de producción empleados a la hora de rodar sus obras, y de exponer los más disímiles, personales y… ásperos criterios sobre el cine que les gusta o pueden hacer. Y eso es lo extraordinario, en la medida que este relevo tiene muchas cosas que decir y, al menos en esta Isla, no se sentará a esperar a que les llegue el “momento institucional”.
Si algo quedó claro en sus intervenciones es que el cine o audiovisual que ahora podemos apreciar ya no está signado por directivas, encargos, manifiestos, o estructu- ras burocráticas. La llamada democratización de los medios, el acceso a nuevas tecnologías, la multiplicidad de formatos y el impresionante flujo de jóvenes talentos provenientes de las más diversas escuelas de cine, ofrecen un panorama alentador, desde el punto de vista creativo. Todos sienten la urgencia de contar su propia historia, y lo harán aunque en ello les vaya la vida, el enfrentamiento, la subestimación o el desamparo institucional. Y esta eclosión viene también signada por una rabia generacional, a decir de Humberto Solás, la misma rabia que pudo apreciarse en otras épocas de nuestro cine.
Sin embargo hay no pocas cosas que diferencian a estos nuevos realizadores de sus predecesores, y no se trata de juzgarlos, compararlos o delimitar fronteras entre unos y otros, pues al fin y al cabo todos, aquellos y estos tienen y sienten la misma pasión por el cine y, ATENCIÓN, representan con el mismo derecho los problemas y angustias del mundo que les rodea, del que ven con sus ojos y sufren con sus cuerpos, del mundo real y no del que se inventan algunos en ciertos discursos complacientes.
Cuando apreciamos los trabajos producidos en los últimos diez años en nuestro país, encontramos la más disímil cartografía donde se levantan todo tipo de proyectos, temáticas, formas de hacer y de decir, donde el compromiso de estos nuevos realizadores parece estar más con su conciencia, sus sueños y pesadillas personales que al lado de una homogeneización audiovisual o un criterio de grupo o filiación ideológica. Hoy, el concepto generacional no va más allá de compartir una misma edad, tiempo o espacio de residencia.
Todavía en los albores del año 90 para no alejarnos demasiado en el tiempo, se soñaba con un futuro, hoy todos viven demasiado ocupados en el presente, y su obra estará condicionada, en primer lugar (más si se trata del cine) por las circunstancias económicas en que esta se genera Aquí no hay ya sueños de trascendencia, sino la dura certeza de una efímera inmanencia. Sus referencias intelectuales, sus “maestros espirituales”, su formación profesional, le deben más a una reproductora de video o un televisor en el que han visto miles de imágenes por día, que a un filme de Bergman o Rossellini, vistos a toda pantalla.
Ismael Perdomo señalaba con toda justeza que para ellos se trata de un “camino de búsquedas” y ésta marcha por la vía de un corto, un clip, una publicidad, un documental, un video arte, o una película y si es áspera… mejor. Porque de eso se trata, de provocar, de ser sincero con uno mismo, con su tiempo y con su generación. De hacerlo además con coraje y responsabilidad. Los jóvenes artistas de hoy ¿como sus predecesores de los años sesenta? han perdido el miedo a llamar las cosas por su nombre.
Gustavo Arcos

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El desayuno de hoy
se asume recorriendo las calles rectas de la Villa Blanca, bajando la colina desde el mirador, y se encuentra con gente afable, lo mismo en la Ronda de la Marina que en Independencia. Hablan con familiaridad de Humberto Solás, como si desde siempre habitara este sitio aireado y marinero. No repiten lo ya conocido, lo mil veces dicho y repetido (el cineasta grande que es, el Premio Nacional de Cine, quien mejor lee nuestra literatura en nuestra cinematografía, el ser emprendedor que contra todas las tormentas desembarcó sus películas y su Festival aquí), sino el montón de verdades, de subjetividades, que a gente humilde y sana puede ocurrírsele a mil kilómetros de La Habana y la farándula enquistada y no por ello menos trashumante.
Humberto, pude comprobarlo como lo puede hacer cualquiera, es un nombre querido en Gibara. ¿Vale eso tanto como decir que es uno de los imprescindibles del cine latinoamericano?
Ya lo creo, sobre todo porque sé cuánto importa a Humberto eso, cuánto lo llena, y por eso retorna cada año a defender su proyecto y a quienes creen en él. Mañana podrán extraviarse mil copias de esos hitos denominados Manuela, Un día de noviembre, Lucía, Cecilia, Un hombre de éxito y El siglo de las luces, volar todas al País del No Va Más, pero el hombre de carne y hueso va a seguir andando estas cubanas calles de Isla Amada, llámese Gibara o Baracoa como un fantasma amigo o como un amigo que nos tiene acostumbrados a partir y retornar cíclicamente. “Nuestro cine, comenta Humberto, ha anclado en la memoria colectiva de los habitantes de esta Isla. Genera mucha curiosidad porque tiene códigos muy particulares. Es muy iconoclasta, transgresor, con un espíritu muy crítico”.
Los tantos fotogramas de lo real y lo hermoso creados por Humberto, los que argumentan su Premio, son una muestra de eso. Y de mucho más.
Buen provecho.
El Caminante

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Un pedazo de tierra, una franja, un cerro
Mark Wittek
es el centro de atención de El área, documental en concurso del alemán Mark Wittek.
Recién egresado en una Escuela de cine de su país, con escasos recursos, algo de portugués aprendido y la gran voluntad de filmar exactamente la realidad, llegó junto a un pequeño equipo y se integró a la vida y a los conflictos de una favela en la ciudad brasileña de San Salvador de Bahía. El resultado es un excelente documental en el cual Wittek asumió los roles de codirector, coguionista y cofotógrafo junto a Cristiano Civitillo.
“El título de El área lo sugiere la propia historia. Llegamos sin guión, no conocíamos el conflicto existente ni siquiera teníamos idea de que existiera esa comunidad de San Salvador de Bahía, en Brasil.
“El documental es el resultado de un proyecto de final de carrera de un postgrado en una escuela de cine en Colonia, Alemania. Juntamos el presupuesto que nos dio la escuela y no tuvimos el apoyo de ninguna otra institución. Tampoco contamos con tiempo para organizar un guión.
Tuvimos un rodaje de seis semanas, con dos cámaras de video, una camarita súper 8, muchas veces con el sonido directo.
¿Cuál es “el área” de la historia?
Trata del conflicto de una mini favela, que es como si fuera un pueblecito un poco apartado, aunque esté en el mismo centro, y su cada vez menor espacio para el número creciente de familias.
Los conflictos son con el vecino de la zona, el club de yates más rico de San Salvador de Bahía, ubicado justamente al frente. Los dos bandos luchan por un pedacito de tierra, un cerro que separa y a la vez une esa comunidad, los lugares donde se aparcan los barcos carísimos.
Los moradores de la comunidad comenzaron a construir barracas en la zona, por necesidad, y venían personas contratadas por el club con mucha violencia a derrumbarlas, a prenderle fuego. El conflicto es el hilo conductor, pero por haber estado tanto tiempo viviendo en el lugar, logramos una especie de retrato de la favela y
sus problemas.
El área parece tan real que la cámara se siente como un observador más.
¿Crees en esa veracidad?
Creo en la veracidad del material, porque aunque tuvimos que restringirlo de 80 y más horas a solo una y media, no hay en todo el filme ninguna realidad tergiversada. Sin embargo, no niego que hay subjetividades presentes, sobre todo si miramos la elección del material, nuestra simpatía por uno de los dos bandos. Pero aún así, creo yo que conserva una gran objetividad.
¿No sientes temor al definirte como realizador de cine pobre?
Escena Al contrario, me siento muy orgulloso porque es algo que me atrae y nace de una necesidad. Aunque yo pertenezca al primer mundo, no poseo los medios para hacer un cine de alta definición, caro, con muchos medios. Pero también me atrae mucho la posibilidad de no tener un aparato de producción tan grande, de no invertir mucho dinero en procesos que para mí no son lo más importante. Lo fundamental es una historia, lograr la intimidad, trasmitir un interés.
Creo que los mejores actores son los que se representan a sí mismos. En Brasil tuvimos la suerte de encontrar gente de mucho carácter y capacidad para enfrentarse a la cámara.
¿Otros proyectos?
Tengo uno a largo plazo, es la historia de un amigo en Barcelona que hace más de 15 años es seropositivo.
Joel del Río Martha María

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Manuel está muerto, y las últimas dos mujeres
que pasaron por su vida tratan de hacer desaparecer su cuerpo.

Escena del filme
Mientras lo hacen, cada una de ellas va contando su relación con la víctima, y a partir de esto se estructura el filme Mata que dios perdona.
Claro que no es un policiaco, el género es solo la justificación para hablar de amor, amor del gángster por su honra, amor de amigo, de puta joven y de mujer. Saber quién es el asesino no es lo importante sino el proceso. Nos toca la muerte no como un hecho, sino como rito simbólico, como la más intensa relación entre los seres humanos. El sexo- muerte.
La edición está en función de que cada una de las visiones cambie el giro del relato aportando nuevos elementos y cambiando otros. De esta manera el espectador debe persistir en su interés por conocer la verdad.
Parece difícil, que Ismael se haya alejado de su compromiso documental con la realidad para darle espacio los demonios propios, y que estos demonios no asuman un tiempo determinado, un lugar fijo, un país, una ciudad… un documento preciso. Porque no importan. A Ismael Perdomo no le interesa que su historia transcurra en la Cuba de los años cincuenta, en el Chicago de Al Capone o en el futuro. Y si precisa una época es tal vez por una nostalgia asumida hacia el cine y la novela negra, donde alguien puede matar no por veinticinco pesos, sino también porque este es un hombre que vino a morir, quiere morir, y como un gringo viejo, como un personaje de Heminway, solo le queda esperar por su muerte, al gangster su destino de matón: ayudarlo.
Y aunque la historia se dispersa un poco, y la búsqueda de las verdades interiores de los personajes se enredan con los diálogos, cargados de demasiadas pretensiones filosóficas; la fotografía de Rafael Solís es eficaz y se luce en interiores, donde la intimidad con los personajes y la cercanía de la cámara asume la morbosidad del plano.
El filme tiene textura de papel de lija. La angulación de la cámara, la rispidez de los diálogos, los planos donde lo íntimo vergonzoso arremete contra el espectador ruborizado, parece subrayar que Ismael también intenta agredir al público. (Tampoco se puede complacer siempre al espectador.)
Ismael coloca a sus personajes en una realidad otra, donde la memoria de lo que llamamos el cine Cubano no está presente, al menos explícitamente. Y está muy bien, porque dónde está ese cine sino en la suma de las poéticas individuales; dónde están los paradigmas sin la exceción, dónde está el cine cubano que no se hace, pero se asume.
Armando Capo

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Personal Belongings
Escena
será uno de los próximos largometrajes de ficción que engrosará las filas del nuevo cine cubano. El guión fue escrito por Alejandro Brugués y compite en este Festival. Inti Herrera, también entre nosotros, está implicado como productor. En breve conversación con ambos nos relataron que se encuentran ya en la etapa de preproducción, con las locaciones determinadas, los permisos de filmación en la mano, el elenco marcado (Caleb Casas protagoniza, debuta Heidy García, y en papeles más episódicos están Osvaldo Doimeadiós, Aramís Delgado, Gilda Bello y Alexis Díaz de Villegas) y a punto de iniciar el rodaje, que se espera comience en mayo.
En esta realización se cuenta más que todo una historia de amor, íntima Personal Belongings (puede traducirse al español como Pertenencias personales) entre un joven que quiere abandonar el país y una muchacha que se quiere quedar. Explicó Brugués que pudiera considerarse como la historia de Romeo y Julieta, pero en vez de Montescos y Capuletos, ellos dos solo se tienen a sí mismos.
Interrogados sobre la posible reiteración del tema de la emigración en el cine cubano, tanto Brugués como Inti nos aclaran que este sería más bien el subtexto, la excusa para desarrollar una historia de amor clásica, basada en la imposibilidad de los amantes para permanecer juntos.
ActorAlejandro Brugués también dirigirá este filme, así que está en Gibara concursando en guión (optando por el premio principal de este Festival) y también en su condición de guionista para Tres veces dos y Frutas en el café , sendos largometrajes cubanos que concursan en el apartado de ficción.
Graduado de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, Brugués Personal quiso que en su Belongings tomaran parte algunos de los graduados de la Escuela que le son más cercanos y afines, como el propio Inti, y en la fotografía Mailyn Milanés y Omar García, quienes se encargarán de manipular la imagen con una cámara que permita la resolución idónea a la hora del “hinchado” posterior.
El realizador español Fernando Merinero participa por segunda ocasión en este Festival de Gibara. En el 2003 acaparó elogios y atenciones por La novia de Lázaro, al punto de llevarse el Premio del Público como la más gustada película entre todas las exhibidas. Esta vez, Merinero retorna con dos proyectos sin filmar aún. Compite en el concurso de guiones inéditos con Triángulos y en el de obras en progreso con Del ocio al gozo, la única en el certamen.
Del ocio al gozo está contada en tono de comedia un tanto agridulce y bastante irónica. Muestra cierto avance, está en maqueta y he traído alrededor de 70 minutos para exhibir.
Mi historia se burla un poco de la relativa libertad de comprar que se promueve hoy, o sea, eres libre en tanto puedes comprar un número determinado de cosas. Eso crea un estado de ánimo afín a lo necesario pero también a lo superfluo. Negar esa condición es la disyuntiva que envuelve al protagonista, quien renuncia a lo material para ser él mismo y disfrutar más plenamente la vida.
“El guión siempre lo he visto como un pretexto para rodar una película. Triángulos, por ejemplo, tiene un planteamiento más o menos clásico y ojalá llegue a cuajar y pueda filmarse. Hay tantos guiones y proyectos que se quedan en el tintero. Pero en este caso me ha sucedido algo que en cinco propuestas anteriores no me pasó, y es que ha generado tal interés y curiosidad que tiene ya un reparto muy bueno de actores y actrices, españoles todos.
EscenaVeremos qué suerte tiene aquí en Gibara.” Sobre la inocencia y su pérdida versan las principales ideas de Guanajay, guión en concurso del cubano Carlos Lechuga. Con personajes definidos, nombrados Román y Danai, el posible futuro filme funciona, hasta el momento, como paráfrasis capaz de adaptarse a la experiencia personal de la mayoría de los cubanos.
“La historia de Guanajay, cuenta Lechuga, se desarrolla en La Habana y cuenta sobre las nuevas oportunidades que presenta la vida. Habla también del convencimiento individual de sentirse capaz de enfrentarlas, o de no poseer el coraje suficiente para hacerlo. Román, un caminante venido a menos, y Danai, una muchacha que llega a la capital con diferentes expectativas y conoce varios personajes. Al final termina muy decepcionada, incluso utiliza el término 'la despiadada Habana'. Él tiene la oportunidad de ayudarla para que no pierda la inocencia, pero al final no lo hace.
“Se nombra así porque es el pueblo donde nació mi abuela, pero podría llevar el nombre de cualquier pueblo, Gibara por ejemplo, para mantener esa inocencia que tanto se ha perdido en La Habana. Este proyecto lo comencé a escribir hace cuatro años, hacía
anotaciones y se las llevaba a Juan Carlos Tabío. Se inició de una manera y después comprendí que era la historia mía con mi padre, tiene de todo un poco. Cerca del minuto 90 será la anagnórisis de Danai, la pérdida de la inocencia de muchos cubanos, la situación actual, la entrada del dólar y otras verdades que nos rodean. Pero todavía no hay nada concreto. Debemos esperar. La máxima esperanza está en este festival.”
Martha María, Joel y Michel

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En Na Na
de Patricia Ramos, también se trabaja con los vestigios.

Escena
Una familia organiza su despedida del país y otra, campesinos que se quedan, aprovechan para mejorar la dote material de su vivienda canjeando sus viejos muebles por los ajenos, más modernos.
En tanto, los vástagos de ambas familias, enrolados en un intercambio menos pragmático, ensayan una amistad hecha de desarraigos y también de desesperada solidaridad ante lo inevitable. Mientras sus mayores se reparten los despojos del mundo material, ellos conspiran para meter furtivamente una mascota en la escuela, comparten confesiones o simplemente experimentan una lealtad elemental. En ese retablo, la directora se aproxima a las instituciones esenciales: familia, escuela, estado. En el plano final antes de los créditos, un grupo de obreros sustituye una valla de consigna por otra que dice más o menos lo mismo. La niña protagonista, que va como siempre camino de la escuela, contempla la mudanza y acaso percibe que está más sola, que tiene ausencias de estreno y nuevos residuos en la memoria, habitados por el niño que también alteró su asiento definitivo.
Dean Luis Reyes

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Participantes Opinan

Primero quería conocer el pueblo de Gibara, todo el mundo me decía que era muy lindo, y de verdad lo es. Me ha gustado mucho el ambiente, sus personas, la feria que se arma por el Festival y conocer a personas que tienen los intereses de hacer cine. He llegado a Gibara con la película Frutas en el café, de Humberto Padrón, mi primera experiencia cinematográfica, y ha tenido muy buena aceptación. Estoy muy contenta con la reacción del público, la pasan muy bien en la sala. Como actriz, no creo que existan diferencias en mi trabajo al ser filmada con diferentes tecnologías. Para mí es lo mismo, lograr contar bien la historia en el tiempo de la película. Esta película la filmamos muy rápido, en 18 días, y como son tres historias cada una se llevó seis días. Gilda Bello (Actriz cubana)

Me parece muy interesante el Festival por lo que defiende. Allá en Montevideo siempre pensamos en bajos presupuestos pues es bastante utópico pensar en otra forma de asumir la realización. El Festival es un puerta abierta para que podamos mostrar nuestros trabajos, pienso que en lo adelante debemos trabajar de conjunto en cuanto a la proyección de este hacia toda la América. Sería muy factible que todos los participantes que llegamos hasta aquí aunemos esfuerzos y podamos llevar esta propuesta a diversas partes del mundo. Yo me ofrezco para hacerme portavoz de lo que he visto aquí para llevarlo al Uruguay. Me emociona ver que sobre todo para los cubanos este Festival es como una gran puerta que se abre. Nicolás Minicapilli (Realizador uruguayo)

Lester HamletMi presencia aquí es un acto de esperanza y de necesidad de compartir con la sapiencia de Humberto Solás y otros realizadores. La manera de que el cine cubano continúe vivo es que estemos nosotros dándole un poco más de fuerza, llenándolo de nuestros modos, de nuestros caprichos y de nuestras historias como antaño hicieron otros. Ciertamente hay una apertura en cuanto a las soluciones temáticas. El de ahora es un cine cubano más libre, mucho más plural, más desprejuiciado de dogmas o de arquetipos o imposiciones de cualquier tipo, que no lo hace nuevo, tal vez lo hace distinto, pero por respeto, no por altanería, sino por cuidarlo, porque el cine cubano no es una persona, sino la multiplicidad, es la diversidad, la cantidad de formas disímiles y distantes, incluso, una de otras. Este Festival me aporta mucho. He podido ver obras que no había visto y conocer de cerca personas que tampoco conocía, e intercambiar con ellos y de cualquier manera entender cada vez más eso que le llaman cubanía, nacionalidad, idiosincrasia. Eso es muy importante y es lo que propicia el Festival, por eso es una fiesta. Lester Hamlet (Realizador cubano)

No soy cineasta. A mi cargo está diseñar la imagen gráfica del Festival y he llegado hasta aquí con el deseo de convivir con el encuentro para luego poder reflejarlo mejor en lo que debo de hacer para una próxima edición, si por suerte me tocara nuevamente. Gibara me ha aportado mucho, para mí este lugar es un sitio trascendental. Yo venía desarrollando la imagen de las dos ocasiones anteriores, pero desde La Habana, lo cual me limitó bastante. Tengo una experiencia bastante interesante, el cartel de este tercer festival aborda una fachada pobre de cualquier lugar del mundo, sin embargo al llegar aquí, conversando con una gibareña me dice que esa imagen no es de Gibara, realmente hice el cartel pensando en que este era un sitio como otro cualquiera, y no es así, es realmente diferente. Se que esta visita me servirá de mucho, mi cabeza ya está llena de ideas. Nelson Ponce (Diseñador)

Es la primera vez que vengo a Gibara, me parece un lugar lindísimo para desarrollar una idea como esta. Es muy importante que se dé espacio a quienes atendemos otros frentes de la realización, además de los directores y los actores que son la cara de los filmes. El Festival va tomando fuerza, lo cual es muy alentador para el desarrollo del audiovisual en Cuba, al alimentar una creación de bajos costos, pero con una factura digna. Angélica Salvador (Editora cubana)

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Sergio Benvenuto - Director General
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