III Festival del Cine Pobre Atras ATRÁS CUBACINE

NOTICIAS DEL III Festival de Cine Pobre
24 de abril de 2005

> El desayuno de hoy
> Este es un contrafestival
> Se dice muchas gracias
> Un cine que intenta otro canto
> En todas las secciones de este festival
> Für María juega con ambivalencias
> Frente a otras ruinas
> Participantes opinan

 

El desayuno de hoy
Se está acabando. Nos despedimos de Gibara y de estas tardes y noches de cine bueno.
Las expectativas habrán subido de tono a la espera de la gala de premiaciones de esta noche y cada cual sacará sus oportunas cuentas. Inolvidable villa, encantadora su faz candorosa e inquieta.
Extrañaremos estas jornadas. Nos armaremos de paciencia y laboreo mientras aguardamos otro año.
Vendrán nuevas citas y disfrutaremos otras nuevas películas crecidas al calor más de los deseos y las buenas intenciones que de las millonadas de dineros necesarias para sacar adelante una historia filmada. Esta posibilidad de defender y amparar lo alternativo que aprendió sabiamente a dialogarse es el mayor/mejor argumento para retornar en próximos abriles. Ayer se emocionaba todo el colmado lunetario del Jibá participando del homenaje a Adela e Isabel, dos rostros multiplicados de nuestro cine más perdurable emotividad es justamente a lo que apeló Carlos Barba en su bien recibida Mujer que espera, estrenada también en la tarde de ayer. Isabel Santos volvió a pasear por las calles soleadas de Gibara su naturalidad rotunda y esa singular capacidad para dar vida desde lo creíble a los caracteres más disímiles. Isabel sudaba por el calor de ayer, pero también por comprender acaso en un rapto que sus personajes representan los más recordables acentos de una juventud angustiada atribulada, como fue la de los años ochenta, en tránsito hacia los conflictos de un previsible encontronazo generacional no resuelto aún. La felicidad es siempre pasajera, es un fogonazo y por eso tenemos que agenciárnosla a diario. Lo dicen las Escrituras y también está en la letra del hermoso tema de Liuba que llena el documental de Barba. Isabel, como Adela, como nosotros, ha emprendido ese viaje cíclico que no termina hacia el centro de otra felicidad menos inconsolable. Quizás el tiempo y la memoria. Y esa es nuestra estrella. La estrella que viaja.
Buen provecho.
El Caminante

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Este es un contrafestival
Plenaria en Festival
aseguró Humberto Solás en la penúltima sesión del Foro dedicado a la Producción y Distribución del Cine Pobre, que sesionó ayer en horas de la mañana, con la participación de distinguidos profesionales del cine, pedagogos, promotores, periodistas, directores jóvenes y experimentados de muy diversas naciones.
“Hace falta una gran dosis de inventiva —dijo Humberto— para encontrar soluciones al problema de la distribución del cine alternativo, pues lo que resta de los antiguos circuitos de salas de arte y ensayo se mueven dentro de las selecciones de los Festivales prestigiosos:
Cannes, Venecia, Berlín, el Oscar y otros similares. Sería bueno que nuestras obras alcanzaran esos reconocimientos y esos circuitos, pero manteniendo la salvaguarda de nuestra ética. Incluso en estos circuitos minoritarios impera entonces un espíritu reductor, que simplifica la amplia gama de producción del audiovisual contemporáneo. Por eso afirmo que Gibara es un contrafestival, porque aquí se exhiben películas muy notables que no pasaron esos filtros simplificadores, los cuales muchas veces eliminan películas con el pretexto de las deficiencias técnicas, o de factura, en el sonido o en la imagen, de modo que se termina discriminando a buena parte de la producción tercermundista, a tenor de perversos vericuetos hiperselectivos, ideados para excluir buena parte del cine alternativo realizado en América Latina, Africa o Asia”.
En esta sesión del Foro se discutieron asuntos tan espinosos como qué se puede hacer ante la creciente contaminación de infantilismo, frivolidad y falta de profundos conceptos éticos en el audiovisual contemporáneo. Los presentes reconocieron que este proyecto del Cine Pobre no pretende inventar algo nuevo, sino más bien aglutinar experiencias al estilo del movimiento Dogma, el Nuevo Cine Latinoamericano, el neorrealismo italiano y otros muchos momentos en la historia del cine donde se registraron obras maestras distanciadas de la suntuosidad y los grandes presupuestos característicos del cine hollywoodense.
En su intervención el realizador Rolando Pardo, actual subdirector docente de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, aseguró que “el tema del cine pobre me toca de manera muy entrañable, pues acabo de realizar un documental en España con estos presupuestos, en digital y con bajos costos, pero pienso que el asunto se complica, pues no consiste solo en realizar la película, sino en hacerla visible; las nuevas tecnologías hacen posible la democratización del audiovisual en tanto ofrece mayor variedad estilística y genérica al director para crear y al espectador para consumir cine, de modo que se trata de defender los pocos espacios de exhibición para que algún día sean menos escasos”.
Múltiples ideas se barajaron en el Foro, entre otras, la necesidad de crear circuitos de cine alternativo, itinerantes o no, pensados para atraer legítimamente al espectador hacia estas modalidades. Esas redes y nuevas propuestas pudieran ser estropeadas una vez más por el extremo proselitismo del antiguo espíritu centralizador de las conciencias. Dicho de otro modo: estamos hablando de modos atractivos y emancipadores, tremendamente diversos, de acercarse a un cine vital y antiescolástico. Según reconoció el realizador español Fernando Merinero “la médula ósea del audiovisual contemporáneo pasa por la uniformidad y el pensamiento único, es por esto que al cine alternativo se le confiere la misión del apostolado laico, pues la televisión y el cine comercial están atrapados en un círculo vicioso de repeticiones y complacencias, y rechazan todo el tiempo las historias un poco más crípticas o inusuales o chocantes, que de ninguna manera pueden ser comprendidas o aceptadas por funcionarios atentos nada más que a las ganancias”.
Hubo consenso en el imperativo de abandonar el muro de las lamentaciones y adentrarnos en el capítulo de las soluciones prácticas, algunas de las cuales pasan por encontrar nuevos modos de exhibición y distribución, de potenciar el recurso de los festivales de cine especializados, y en fin de poner de moda un tipo de cine visceral, de pensamiento, franco, y que contribuya a la desalienación del espectador.
Joel del Río

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Se dice muchas gracias
Humberto Solásfueron las primeras palabras del Presidente del Festival de Gibara Humberto Solás al recibir el Hacha de Holguín, la máxima distinción que entrega la Asamblea Provincial del Poder Popular, de manos de su Presidente, Alberto Olivera Fis.
El Premio Nacional de Cine 2005, aseguró que "el Hacha confirma mi adopción como hijo de Gibara y de Holguín, pero sobre todo la existencia del festival, rico en ideas, bello, hermoso y poético en su espiritualidad. Suceso destinado a que la cultura audiovisual no se estanque en las grandes ciudades. “Es maravilloso disfrutar de cómo se ha creado una interacción del pueblo de Gibara con el evento, cómo se han apropiado de su esencia."
Autor de grandes obras referenciales de la cinematografía cubana, Solás, lleno de modestia y orgullo al mismo tiempo, repitió parte de sus palabras pronunciadas a los habitantes de la Villa Blanca, el pasado lunes, en la inauguración del cita: Por eso yo digo, ustedes son los verdaderos protagonistas, las estrellas de este festival. ¿Qué más puedo decir?"
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Un cine que intenta otro canto
otra opción que no sea la de consumir, es el que defiende el mexicano Jorge Fons uno de los cineastas latinoamericanos más importantes, miembro del jurado de ficción del Festival del Cine Pobre.

Jorge Fons
Nacido en Tuxpam, Veracruz, se estrena como director de largometrajes en 1976 con Los albañiles después de trabajar en varios cortos y mediometrajes. Con un amplio registro de creación, el realizador de Rojo amanecer (1989) y El callejón de los milagros (1995), asume su invitación a este festival como una propuesta ineludible por sobradas
razones.
“Siento que le pertenezco, porque mi cine de alguna manera es pobre, con ese nombre ya es atractivo para cualquier cineasta. Además, es organizado por Humberto, y estoy obligado a apoyarlo por la amistad y admiración que le profeso, y la certeza de que se está haciendo algo bueno. Es un festival que está en la otra orilla, y toda su propuesta implica una serie de elementos que nos acercan a una experiencia
diferente.
Definitivamente, ¿considera pobre el cine que ha realizado?
De alguna manera todo el que hacemos en América Latina es pobre. Aunque alguno se haga con una buena cantidad de recursos, y otro tenga la comercialización asegurada. No contamos con más espacio; si no es así termina siendo el cine de Hollywood. Y eso implica desplazar al resto de la
cinematografía del mundo.
Por ejemplo, en México el cine norteamericano ocupa entre el 91 y el 93 por ciento de las pantallas, permanentemente. El escaso por ciento que queda es para algunas muestras, no más.
¿Qué elementos defiende un realizador de cine pobre?
Primero, una propuesta que exalte al hombre y la vida. Un cine que acuda a sus mejores sentimientos, la utopía, a pensar que podemos ser mejores. Vivimos momentos de una gran decadencia social humanística donde la solidaridad brilla por su ausencia. El afán de comprender al otro prácticamente se ha perdido, los peores instintos afloran. Existe un presente lleno de amarguras, desolación y presión. Algo a lo que la niñez le debe dar una lectura muy triste. Pienso que pobre es todo aquel cine que proponga una salida, un mañana, una mano que se extiende, algún sentimiento amoroso.
¿En qué sentido los realizadores están conscientes de estas premisas?
Aquí vemos a una parte de los cineastas que se solidarizan con esa propuesta. Sin embargo, cuando uno dice que la invasión del cine de Hollywood está muy presente y rotunda, es porque se encuentra más allá de las salas de cine, hablo también de las pantallas de televisión. Es un producto instalado en todas las versiones televisivas, la abierta, la pagada, en los video clubes… Lo que uno ve mayoritaria, expansiva y groseramente, es el cine de Hollywood, megrapresente y omnipresente. Por supuesto, los jóvenes realizadores están nutridos de eso que ven constantemente. El cineasta se
hace en los cines. Entonces, queremos exigir congruencia, permanencia en un cine combativo, amoroso, en el que se acuda más a la dramática que a la fantástica. Y, ¿cómo podemos exigir? ¿Cuál esquina debemos doblar para encontrar salida y poner, en primer lugar, un contrapeso al cine que ven los jóvenes y niños, los próximos artistas de la literatura, el cine, las artes en general, de la cultura?
Mientras, todos los medios de comunicación se mantienen con una corriente de pensamiento consumista, entreguista, que canta y concilia sus intereses con la unipolaridad dictada por Estados Unidos. Todo esto resulta en una manera de vivir hipócrita, salvaje, ruin. Y me pregunto, qué vamos a hacer, como seres humanos y entes culturales.
¿Qué proyectos tiene en estos momentos?
Yo quiero hacer una película este año. No sé cuál, pero una, mis ganas me lo dicen. El afán es tan grande que voy a encontrar muy pronto la historia, el tema, el guión, y hacerla cuanto antes, como sea.
Si se puede levantar con la plata de los productores que aparezcan, la hago. De lo contrario, llegará con cine digital. Hace once años que no realizo un largo de ficción, pero mi récord es trece, el tiempo que pasó entre Los albañiles y Rojo amanecer. Pero en esos años hice Así es Viet Nam e Indira, este último de cuatro horas. En el 2003 realicé un corto de tres minutos y medio, La Cumbre, que ganó en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, y en otro de Guadalajara. Pero ahora voy a hacer una película.
Martha María Montejo

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En todas las secciones de este Festival
Escena
Competitivas y no competitivas, participa alguna obra realizada por egresados de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV), de San Antonio de los Baños, o por algunos de los profesionales del cine estrechamente vinculados a su labor pedagógica y formativa.
En cuanto a los largometrajes de ficción, se encuentra en competencia Tres veces dos, cuyos realizadores no son graduados de la Escuela, pero sí lo son el fotógrafo Luis Najmías (Flash y Lila) y la guionista Xenia Rivery (Luz roja). En este mismo acápite de largometrajes de ficción compite Cucarachas rojas, realizada en Estados Unidos por el egresado cubano Miguel Coyula, y que obtuviera el Premio Especial del Jurado en la III Muestra de Nuevos Realizadores y en el Hawai Independent Film Festival, además del mejor diseño visual en el Buenos Aires Rojo Sangre.
Además, el largo Paloma de papel, lleva fotografía de la peruana Micaela Cajahuaringa, de la primera generación de egresados de la EICTV.
En cuanto al cortometraje de ficción, se presentan a consideración del jurado Na-na, de Patricia Ramos y Utopía, de Arturo Infante, ambos cubanos y graduados en el prestigioso centro docente.
En cuanto al documental, solo clasificó para la competencia el corto José Manuel, la mula y el televisor, de la francesa Elsa Cornevín, proveniente de la última generación. En la sección informativa quedaron el corto de ficción Habanera (de la brasileña Joana Olivera) y el documental Episodios sinfónicos (del peruano Víctor Mares), entre algunos otros. Todo ello parece apuntar, de manera certera, a la conclusión de que mucho ha crecido la calidad de las obras, y el nivel artístico, de los profesionales del audiovisual que está preparando la famosa Escuela.
Para bien sea.

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Für María juega con ambivalencias
Escena del filme
de todo tipo para, a partir de la ambigüedad, usar ese trasfondo mental que precondiciona al espectador a que vea e interprete las imágenes del modo en que mejor le parezca. Las anteriores ideas fueron más o menos las elegidas por Armando Guerra, el joven realizador codirector (junto con Waldo Capote) del sugestivo corto de ficción que sirvió de pórtico a este Festival.
Con una brillante edición, y el empleo magnificado del primer y el primerísimo planos, así como el plano detalle muy cerrado sobre diversas (y a veces irreconocibles) zonas de la anatomía humana, este extremo acercamiento de la cámara o el lente a personas que hacen el amor, está cargado de suspenso, pues solo al final el espectador logra identificar los rostros con las anatomías, después de haber inferido toda suerte de conjeturas sobre quiénes son los amantes cuyo desenvolvimiento sexual hemos seguido de tan cercana y callada manera.
A varias preguntas de este reportero, hechas muy de prisa y sentados en la escalera del lobby del cine Jibá, respondió Guerra, de muy pacífico modo: “Usamos el tema de la sexualidad porque se prestaba para la ambigüedad que perseguíamos. Si me preguntas si queríamos hacer un material escandaloso, o incendiario, te digo que no, que ni siquiera lo pensamos. A estas alturas quedan muy pocas cosas en el mundo que puedan ser escandalosas, por lo menos en materia de sexo. El tema de la homosexualidad es un trasfondo, que puede condicionar lo que cada quien ve en el corto, o lo que quiere ver”.
“Tampoco creo —continuó diciéndome Guerra a reclamo de mis interrogantes— que pretendiéramos defender alguna postura o inclinación sexual específica. Für María no es un alegato, sino más bien una manera de provocar la diversidad de lecturas. Sí creo que cada persona debe defender sus espacios e inclinación, su intimidad, sus elecciones sexuales, sus transgresiones, pero nuestra película no está hecha con ese fin, aunque pueda parecerlo veces”.
Escena del filmeEn tanto Für María es la típica obra que revela momentos tan íntimos que pareciera ubicar al cineasta en el papel del mirón, que indiscretamente pone el ojo (de la cámara) en escenas que por lo regular permanecen a ocultas, le pregunté al joven realizador si se sentía como un observador anónimo y morboso de este tipo de escenas lascivas: “Nunca pretendimos develar algo, sino más bien ocultar lo que suele considerarse como ofensivo en el sexo, es decir lo explícito. Es como si nosotros fuéramos un mirón que debe subirse en una lata para escrutar por el hueco de una pared lo que ocurre en el cuarto de al lado, pero la lata se le cae constantemente y solo puede ver escenas aisladas.
Pero insisto en que cada quien puede hacer la lectura que le plazca, y para promover esa diversidad de interpretaciones fue que nos apoyamos en la ambivalencia”.
“Además, teníamos deseos de manejar el suspenso, y de jugar con lo sugerido y con la fuerza contenida en el espectador, luego de que se le suministra una serie de informaciones que lo motivan. Nos fascinan los movimientos y los momentos comunes de las personas cuando están solos y no se sienten observadas, y nos gustó mucho contar todo eso sin emplear los diálogos. Para nosotros era muy importante el ejercicio de aprendizaje que implica contar una historia sin palabras”.
“Honestamente realizamos este cortometraje como un ejercicio de Final Cut, de edición en computadora, y para ello retomamos una vieja idea. Es decir que ya cumplimos nuestra mayor aspiración, y también la desbordamos, porque además queríamos que lo viera la gente, y no solo se ha visto, sino que fue seleccionado para competir e inaugurar este Festival. Para nosotros es muy importante este último, porque estamos convencidos de que no vale la pena lanzarse a un proyecto como este, o como cualquier otro, para verlo en mi sala con unos amigos. Eso no tiene sentido. Es decir, que estoy contentísimo de haber venido, y de todo lo que ocurre alrededor de este Festival, como el hecho de haber leído nuestros nombres en Granma. Eso me pareció alucinante. Nunca me lo hubiera imaginado. A los organizadores de este Festival, nuestro mayor agradecimiento. No dejes de ponerlo así, como te lo estoy diciendo.”
Joel del Río

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Frente a otras ruinas
las de las augustas moles de los ingenios azucareros que son deshechos, cuya titánica estructura es convertida en chatarra, se planta la mirada de deMoler Alejandro Ramírez, 2004). Los realizadores viajan al batey del central Paraguay, remota comunidad guantanamera que prosperara a la vera de la industria, ahora en fase de extinción, presa de los reacomodos de la economía global y del vencimiento de un modelo económico insostenible. Con su muerte cae en crisis todo un modo de vida, al tiempo que padece severas mutaciones una cultura cuyos fundamentos giraron alrededor del cultivo de la caña de azúcar y de su proceso industrial, columna vertebral de la cultura material de nación cubana, eje de su modernidad y cimiento de un sistema de valores vital para la prosperidad simbólica insular.
Semejante defunción pareció no afectar al imaginario cubano actual, que veía languidecer desde inicios de la pasada década su principal fuente económica. Sin embargo, a escala local el impacto no podía ser mayor: pueblos enteros han visto desaparecer la base de su sustento económico habitual, muchos oficios quedaron inservibles y la cultura simbólica que justificaba un arraigo, un eje de pertenencia e identidad para familias a lo largo de generaciones, sin asidero. De ahí que el centro de la atmósfera de deMoler sea la nostalgia: sus personajes se refieren casi todo el tiempo a un paraje pretérito, evocado como presente. El primer plano del documental nos sitúa ante el espectro de ese mundo: el pito de vapor del central suelta su mugido amable y de inmediato un mar de cañaverales batidos por el viento cubren la pantalla. Las entrevistas subsiguientes comentan la historia del ingenio, décadas de las vidas de decenas de seres entregados a una labor que dejó de existir de la noche a la mañana. A seguidas, una brigada de hombres secciona la estructura de acero, que se viene abajo pedazo a pedazo, en varios de los planos más pavorosos del corto; intercaladas, escenas de la vida cotidiana, apagada, triste. Gente con la mirada perdida. Un cartel al costado del camino que reza: “La mancha que ensombrece la obra bella, José Martí”.
Los realizadores tienen conciencia del drama humano que reflejan. La fotografía consigue planos de una enorme sencillez, cuya composición les concede grávida elocuencia. La edición impone un ritmo acompasado al de la respiración lamentosa del relato. Pero la elección rítmica, al cabo, lesiona su redondez. La carencia de confianza en la fuerza incomparable de esas imágenes lleva al director a concebir un diseño sonoro que abusa de una música enfática; un enfoque melodramático, afectado por una cualidad quejosa, hija de mirar apenas la resonancia trágica del asunto y no el complejo trauma humano en su conjunto, ese que sí está en varios momentos de una fotografía que habla por sí sola.
Dean Luis Reyes

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Participantes Opinan
A Cargo de Sayonara Tamayo

Represento a la de San Antonio de los Baños, aparte de que tengo un interés especial por estar en este festival, un evento suigéneris. Esperamos que no deje de ser así, con esa distinción de cine pobre. El cine no es pobre solamente por falta de recursos. Lo importante es salir del circuito de la falta de idea y de mucho dinero, como lo que se está viendo en el mundo. Otro tema esencial de los abordados es lo difícil que resulta poder exhibir una película después de terminada, eso es lo más duro. Se trata entonces de ampliar el Festival, que no solo se haga un cine posible y alternativo, sino lograr su exhibición y distribución. Es importante apoyar este tipo de evento, porque sin competir con el Festival de La Habana, es una nueva puerta que se abre. Es maravilloso que alumnos recién graduados de la escuela estén aquí concursando y tratando de que sus películas puedan ser vistas y sea reconocido su trabajo. Es fundamental que los jóvenes comiencen a hacer su propia obra. Rolando Pardo (Realizador y Vicedirector de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños)

Por primera vez participo en este evento de Gibara. Me siento muy bien y veo mucha seriedad en la dedicación a lo que aquí se llama Cine Pobre. Los organizadores del Festival lo hacen de un manera muy sincera y eso me impresiona. No puedo dejar de mencionar las conferencias que se hacen aquí sobre las nuevas perspectivas del cine pobre y del cine en general, sobre las nuevas técnicas digitales que implican un acceso más fácil a la realización y traen cosas nuevas como el surgimiento de las posibilidades de hacer arte con mayor facilidad y menor presupuesto. Es una buena oportunidad para jóvenes realizadores no sólo en Cuba, sino a nivel internacional, de darse a conocer por lo que ahora pueden hacer y que antes no les fue posible. Este Festival es un foro para promover esas nuevas ideas que implican una democratización del cine y esa es una intención que aprecio mucho. Quisiera que en el futuro se mejore la comunicación entre la subsede del Festival, Holguín, para poder apreciar las películas tanto aquí como allá sin muchas limitaciones. Andreas Hesse (Miembro del Comité Organizador del Festival de Cine Cubano en Frankfurt)

Esteban InsaustiLo importante del Festival es que aglutina la voluntad de hacer cine a cualquier precio. Cuando conoces festivales de otros lugares del mundo ves mucho glamour, todo el peso de la industria, de lo que significa hacer y vender cine. Entonces descubres lo que significa hacer cine porque sí, o sea el placer de vivir por lo que hacemos. Es muy diferente a lo que ocurre aquí y esa energía es muy importante, incluso para renovar un cine como el nuestro que está anquilosado, no sólo formalmente, sino en las estrategias de producción ya antagónicas y formales; un cine que se estaba repitiendo hace mucho tiempo, salvo muy raras excepciones. Lo que se hace ahora es renovador porque también permite la entrada de una nueva generación con otras ideas, con otras tendencias, que no está esperando por el abrigo sagrado de la industria. En definitiva los movimientos alternativos existen en el mundo entero. Lo que nos diferencia es que a nosotros no nos interesa ni siquiera vender ese cine, tan sólo exhibirlo, que la gente lo conozca. Lo delicado para mí es el peligro de las etiquetas como cine pobre, cine joven, cine gay… Las etiquetas terminan siendo dogmas y casi siempre este tipo de nominación termina convirtiéndose en nada, en aburrido, tendencioso y lleno de pretensiones que no conducen a ningún lugar. Abogo porque incluso desaparezca un día el nombre de Cine Pobre, que lo que exista sea el cine, y que sea el mejor posible. Trato de que la forma y el contenido sean una sola cosa. Creo en la idea, creo en el lenguaje del director para transmitir su mensaje. El cine de nuestra generación es depurado y ha demostrado que hay un ojo detrás,contemporáneo sobre todo, y que no se ha anquilosado en la forma. No hay una obsesión formal solamente, sino una necesidad de decir, acompañada de un rigor estético. Esteban García Insausti (Realizador cubano, en competencia con Tres veces dos)

La mayoría de los festivales y las películas que se muestran en los cines son productos de una minoría que lo controla todo, incluida la distribución. Hay muchas menos oportunidades de expresar pensamientos y arte en el cine. Soy actor cómico y he tratado de trabajar en Hollywood por muchos años y encontré que presentar mi arte como cine personal era una oportunidad de comunicarme con la gente. La mayoría de los festivales son comerciales y estoy en Gibara porque es único en mi experiencia. Ahora en el mundo se pueden ver y encontrar las obras de otros artistas en la misma posición. Las ideas del realizador y las palabras del escritor se hacen en condiciones más duras porque generalmente no tienen mucho dinero. Cuando se ve una obra buena de este tipo, es una maravilla, un milagro. Me alegra mucho. Willard Morgan (actor norteamericano)

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Sergio Benvenuto - Director General
e-mail: festivalcinepobre@icaic.cu