Todos
estamos conscientes de la necesidad de impulsar proyectos
audiovisuales de bajo presupuesto. Para Cuba eso es de vida
o muerte, aseguró el titular de Cultura de Cuba, Abel
Prieto, durante su encuentro ayer con delegados e invitados
al 4to. Festival de Cine Pobre.
Para nadie es un secreto que
la crisis económica que enfrentó la Isla en
los 90 deprimió terriblemente la esfera cultural, pero
fue el cine la rama más afectada. Actualmente, las
Ferias Internacionales del Libro son un hecho, y se recuperan
los museos, la Bienal de La Habana... Sin embargo, la situación
del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica
(ICAIC) continúa siendo difícil. Por ello me
parece magnífico que nuestros realizadores se nucleen
alrededor de este gran taller donde nace el cine cubano alternativo.
Y mucho más hermoso, si este va de la mano de un creador
de la estatura de Humberto Solás, dijo.
Las nuevas tecnologías
abaratan cada vez más los procesos que tienen que ver
con el cine, mas el problema continúa siendo la distribución
de ese cine que se está haciendo al margen de la gran
maquinaria mercantil. El interés de las grandes transnacionales
es controlar el mercado, porque de ese modo tiene el control
cultural, el control de pensamiento, el control ideológico
total, explicó.
“Tenemos que lograr que
la distribución se democratice para que el cine se
pueda disfrutar plenamente a otra escala. Es vital que el
espectador cubano tenga una visión lo más diversa
posible del mundo, que se enfrente a variados lenguajes audiovisuales,
porque nosotros también somos víctimas de ese
mecanismo cruel, de ese aparato industrial. La meta será
crear la Red Internacional de Cine Pobre, donde se consolidará
esta obra llena de altruismo, espiritualidad y posibilidades
culturales”, concluyó el Ministro.
José Luis Estrada Betancourt |