Esta es la primera vez que
salgo de las fronteras de mi país y lo hago para cumplimentar
dos sueños: conocer a Cuba y llegar al Festival de
Cine Pobre. Compito en la categoría de guiones inéditos.
Estoy convencido de que de esta cita derivará un cine
autónomo, que seguramente será un tanto molesto
para algunos sectores, pero no importa. Ojalá y todos
los países del continente participen, porque es nuestra
mejor salida. Solo nos quedaría buscar el modo de hacer
llegar esas películas a la gente, que hoy no puede
decidir qué quiere ver, pues a las multisalas que abundan
en nuestros países solo les interesa presentar las
producciones de Hollywood, al tiempo que discriminan terriblemente
nuestra cinematografía. (Ramón Cárdenas,
realizador y guionista, Argentina).
Nunca antes habíamos
estado en Cuba. Lo decidimos en cuanto supimos que este espacio
defiende las creaciones de los realizadores que trabajan con
materiales de bajos presupuestos. Venimos de Cali, Colombia
para competir con un cortometraje de ficción y con
una obra experimental, pero también intercambiar con
otros que, como nosotros, todavía están en proceso
de formación. Estar aquí es vital para nosotros
y para la proyección de nuestra carrera. No teníamos
mucha información del Festival, pero al llegar aquí
nos hemos sorprendido de su magnitud. (Ivonne Navas y Mario
Ortiz, del Grupo Proyector, Colombia)
El año me pasado me
“colé”, porque tenía grandes deseos
de estar. Este, vengo con un guión mío y de
Carlos Lechuga, titulado Uno dos, tres, probando... Para una
joven cineasta con intencionmes de llegar a hacer cine alguna
vez, este festival es fundamental, una alternativa real de
hacer películas. No soy de las que sueña con
el cine millonario, considero que con pocos recursos se pueden
hacer obras de gran valía. Sin duda, para los jóvenes
el Cine Pobre es una posibilidad inmensa, la mejor que tenemos.
¡Y muy buena, además! (Claudia Calviño,
estudiante del Facultad de Medios Audiovisuales del ISA, Cuba).
José Luis Estrada
Betancourt
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