Tiene
que estar uno loco por el cine, sentir una fascinación
tal por el arte de plasmar historias en celuloide o video,
que no le importe lo que esa empresa pueda representarle,
como poner a la venta su apartamento y carros, en aras de
realizar un sueño.
La idea es magnífica
para una película sobre el cine, pero, en verdad, son
las vivencias del actor colombiano, y ahora guionista, director
y productor ejecutivo, Orlando Pardo, quien por estos días
desanda las calles de Gibara, con el DVD a cuestas de Karma,
su ópera prima.
“Karma es mi
primera aventura como realizador, guionista, productor ejecutivo...
¡Qué se yo! De repente me convertí en
un Quijote tratando de alcanzar una quimera. Desde un principio
todo fue muy complicado, porque no había manera de
que pudiera vender la película, más en una nación
que carece de industria cinematográfica”, cuenta
ahora más tranquilo Orlando, el cual llevaba 19 años
actuando en teatro (proviene de las tablas) y telenovelas,
y quien ha sido solicitado en países como México
y Venezuela.
“Sin embargo, siempre
quise quedarme en Colombia, porque no veía muy lejana
la posibilidad de desarrollar el guión que tenía
en mi cabeza. Tuve que hablar con mi esposa, de la que necesitaba
mucha complicidad —estábamos viviendo un momento
crítico en nuestra relación—, pero finalmente
me dio su respaldo.
“Después de los
primeros 25 días de rodaje, hicimos un pare para ver
cómo se iba encaminando la película. Se envió
todo el material a Buenos Aires, se reveló, y pudimos
mostrar lo realizado a las empresas privadas de Colombia.
Empezamos a comprobar que el proyecto les interesaba, incluso,
al Ministerio de Cultura, pero desafortunadamente (no es resentimiento)
ya la había hecho con la ayuda de mis amigos actores
y de la parte técnica. Estrenaremos este año”,
añade Pardo.
—¿Y cuál
es el tema de Karma?
—Cansado de las mismas
películas colombianas, llenas de narcotráfico,
de pornomiseria, me decidí a rodar la historia de una
familia, cuya estabilidad se rompe a partir de un secuestro,
que es parte del día a día de Colombia. Para
escribir el guión, hice una investigación que
me llevó por varias cárceles del oriente.
—¿Y por qué
la película no está en el Festival?
—Su proyección
está prevista para la Semana de la Crítica en
Cannes y, además, abrirá el Festival Internacional
de Cine de Bogotá, que exige que sea estrenada allí
antes que en cualquier otra parte.
—¿Cómo
se produce tu contacto con Cuba?
—Por cosas del destino,
Ana Curbelo, asistente de dirección general del Festival,
viajó a Colombia con Alberto Joel García, protagonista
de Habana Blues, y tras ver Karma me dijeron
que les encantaría que estuviera en Gibara. Por supuesto,
no lo pensé dos veces. Para mí es un orgullo
poder compartir con personas tan talentosas que, adicionalmente,
le aportan tanto a mi vida. Dialogar anoche con Humberto Solás,
por ejemplo, fue de gran satisfacción.
—Supe que creaste
una oficina denominada IKAIKOAQUÍ...
—Tengo muchos amigos
cubanos, entre ellos Albertico Pujols, mi hermano; una de
las personas más increíbles que pude encontrar
a lo largo de mi carrera de actor. Él hizo que me enamorara
de Cuba. Así, cuando llegó Ana le expliqué
cómo funcionan las cosas y las leyes, para evitar que
no pasara como siempre, que primero explotan a los actores
y luego los tiran. Entonces, recorrer ese camino juntos. De
paso aproveché para mostrarles el guión de un
nuevo largometraje, cuyo rodaje debe comenzar a finales de
agosto. Se trata de una historia colombo-cubana, que estoy
materializando a partir de conocer a una persona que había
vivido lo que yo había ficcionado.
“Mi objetivo es involucrar
en el proyecto a actores como Ulises González (Al
compás del son, Entre tú y yo),
quien se aviene muy bien a uno de mis personajes, y a Yuro
López, que, además de tener las condiciones
para encarnar el papel ha sido muy hospitalario, de esos que
no solo me ha brindado su país, sino que me ha abierto
las puertas de su casa. No vine a la Isla con la pretensión
de buscar a toda costa una coproducción, pero creo
que sería interesante poder tener en mi equipo a gentes
tan inteligentes e interesantes como las que me he encontrado
aquí”.
—Pero ya no hay un
apartamento para vender...
—(Sonríe de buena
gana). Esperemos que Karma me recupere el apartamento
y me dé para la nueva película.
José
Luis Estrada Betancourt
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