Ellas
no quieren ser unas más del montón, podrían
subtitularse estas reflexiones. Me referiré a dos excelentes
cortos de ficción, provenientes de España, que
están compitiendo en el Festival Internacional de Cine
Pobre de Gibara. Y es que la problemática de la individualidad
del hombre moderno en un mundo que pretende homogeneizarlo
todo llega ser el tema de El futuro está en el
porno, y de Hiyab.
La primera propuesta, dirigida
por Vicente Villanueva, nos lleva a conocer a una operadora
telefónica –lo que llamamos en Cuba, operadora
del 113, servicio de información. Ella siente en carne
propia la despersonalización y hasta la humillación
que significa ser solamente una voz y luego, a solas en el
hogar, ser una solterona ama de casa con el único aliciente
de un perrito faldero.
Esta dama y su perrito, termina
absorbida por la locura, hasta creerse una estrella de cine,
o una alta personalidad de la vida social ibérica –curso
enfermizo sí, pero desvarío de alguien que se
propuso no ser una simple voz, un simple servicio a través
de las líneas telefónicas.
El corto Hiyab, de
Xavi Sala, certeramente eficaz en sus 8 minutos, es una variación
del tema en cuestión. Esta vez, Fátima –una
adolescente que asiste por primera vez a un colegio -, se
ve en la disyuntiva de seguir siendo ella misma, con su velo
islámico y no poder entrar a clases, o abandonar esta
prenda que ella asume como parte de su cultura, de sus creencias,
de su propio yo, y entrar a clases para convertirse en “una
más”, al decir del profesor que “gentilmente”
la presenta a los futuros compañeros.
Contundente historia por sus
escasas palabras, sus cargados silencios y la ¿indecisión?,
¿resolución de perseverar?, ¿rechazo?,
¿resignación?, que bailan en los ojos de Fátima
en una inolvidable secuencia final.
Hay aquí poder de síntesis,
final eficazmente abierto. Hiyab nos atrapa para
dejarnos después sustancialmente distintos. Grandiosos
8 minutos.
Josúe Martínez
Sánchez
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