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Status
Yo! abrirá las puertas del 4to. Festival Internacional
de Cine Pobre precedida por la opinión de Humberto
Solás de que le enseñó “a comprender
y amar la cultura hip-hop”. Seguro muchos saldrán
pensando lo mismo después de ver el largometraje de
ficción alemán que está entre los títulos
en competencia. Disc jockeys, break dance,
graffitis, raperos, partys, drogas...
Actores amateurs, provenientes del submundo del hip-hop berlinés,
que interpretan a personajes muy cercanos a sí mismos.
Montaje con toques high tech y una edición al ritmo
de músicas y bailes trepidantes. Inmigrantes latinos,
africanos, asiáticos y el drama de la asimilación
social; conflictos generacionales; búsqueda de empleo
y worker class. Saession busca desesperadamente a
Yessim por toda la capital alemana mientras el hermano de
la muchacha trata de separar a los jóvenes enamorados.
Vern aspira a convertirse en un solicitado manager del gremio
artístico. Yan se compromete a organizar en sólo
24 horas la más espectacular de las fiestas. Historias
paralelas y vidas cruzadas en un estilo semidocumental: cámara
nerviosa, encuadres espontáneos y ángulos insólitos.
Un retrato abarcador que se arma a base de fragmentos; el
rompecabezas de una forma de vida y expresión cultural
urbana, extendida universalmente, pero en los tonos propios
de Berlín. Así fue cómo concibió
Till Hastreiter, el director y guionista, su película
Status Yo!
La
otra oferta cinematográfica de la noche inaugural será
Impar Par, corto brasileño en concurso que
antes fue bien acogido en Huelva 2005 y varios Festivales
internacionales de cortometrajes (“La boca del lobo”,
los de Sao Paulo y Guadalajara). La cinta de Esmir Filho es
un regreso, lleno de ingenio y humor, a la fábula de
Cenicienta. No hay príncipes ni huérfanas, sino
un vendedor de zapatos con el talento de adivinar el par justo
para la personalidad y estilo de cada cliente, y la enigmática
Helena, que día a día se detiene ante la vidriera
y nunca compra zapatos. La música de fondo de un violinista
callejero, jovencito y descalzo, redondea la atmósfera
tierna de la anécdota.
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