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Si
fuera cierto que "veinte años no es nada",
como dice el lamento porteño, cuatro sería un
número insignificante. Pero Humberto Solás y
sus seguidores no estarán de acuerdo con eso pues en
ese lapso de tiempo han fundado un concepto: "Cine Pobre",
han trazado un objetivo: "democratizar la profesión
del cineasta, permitir a personas provenientes de orígenes
sociales humildes, de comunidades o naciones desfavorecidas
realizar su sueño de hacer cine a partir de sus propias
realidades", y han consolidado el medio que les permite
encaminar su propósito: el Festival Internacional del
Cine Pobre.
A menos de un lustro de aquella
primera convocatoria del 2003, ya el "Festival de Gibara",
como se le identifica por la ciudad del oriente de Cuba donde
se realiza, se ha convertido en uno de los más importantes
eventos del arte cinematográfico en el país.
Para su cuarta convocatoria
se presentó una cifra récord de aspirantes a
incluirse en la competencia por los distintos apartados de
ficción y documental (ambos divididos en largos y cortometrajes),
obras experimentales, guiones inéditos y maquetas (proyectos
en proceso). Tan sólo en ficción, por ejemplo,
hubo que elegir entre 305 obras presentadas hasta dejar integrado
el concurso por 27 cortos y 15 largometrajes.
No es con estatuillas de Osos
de Plata, Leones de Oro ni Corales que el Festival del Cine
Pobre quiere congratular a sus ganadores, sino facilitar a
los realizadores de bajos recursos la continuidad de su obra
cinematográfica y para ello les entrega premios en
metálico y medios tecnológicos. En este año
se logró ampliar a diez la cantidad de lauros a otorgar,
gracias al incremento de las ONGs e instituciones que brindan
patrocinio.
Dentro del 4to. Festival habrá
espacio para el debate teórico, en unos Seminarios
donde el tema más candente debe girar alrededor de
la búsqueda de circuitos de distribución alternativos;
toda vez que oportunidades como Cine Pobre dan respuesta al
asunto de la producción pero queda sin resolver el
cómo difundir un tipo de cine de cánones muy
diferentes al que promocionan las majors estadounidenses.
Más allá de Gibara,
su tranquilo y acogedor lugar de origen, y de la provincia
de Holguín llegará en esta ocasión el
Cine Pobre al expandirse y establecer subsede en Santiago
de Cuba.
Como parte del esfuerzo de Humberto Solás por magnificar
el alcance del Festival y sus altos propósitos éticos
y estéticos, de formación cultural, muchas artes
concurrirán para brindar su aporte de forma paralela
a la cita del cine. Se presentarán espectáculos
teatrales, conciertos de músicos valiosos, junto a
espectáculos de circo y una exposición pictórica.
Sin embargo, el realizador
cubano de la gran generación de Tomás Gutiérrez
Alea, Santiago Álvarez y Julio García Espinosa,
todavía asegura que prefiere que el Festival Internacional
de Cine Pobre escape al gigantismo de otros y se mantenga
"en pequeña escala", para que no deje de
ser espacio de encuentro entre creadores, una posibilidad
del intercambio cara a cara.
El 4to Festival Internacional
del Cine Pobre, que contará con la asistencia de Abel
Prieto, ministro de Cultura cubano en su inauguración
para darle un espaldarazo definitivo al evento, se reafirma
como un proyecto de notables valores humanísticos y
una apuesta por la diversidad y la resistencia ante la homogeneización
cultural impuesta por las olas, mansas en apariencia, de la
globalización.
Rafael Grillo
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