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CINE
POBRE versus CINE RICO
Los muros serán derribados, pero no basta con hacer
un cine libertario, independiente de presiones del mercado
y sus correspondientes ideologías; no es suficiente
que realicemos obras de identidad, a veces transgresoras y
experimentales, a menudo dentro de las reglas de oro de la
dramaturgia —ya que no se trata de la contienda entre
meta-relato versus iconoclasia— o que nos ahoguemos
en el rol mesiánico de precursores.
No podemos cruzar los brazos y esperar pacientemente el derrumbe
de la seudo espiritualidad controlada por la élite,
anglosajona o no, aquella que solo se interesa en divulgar
la supremacía del más fuerte en la jungla, la
preeminencia del instinto feroz sobre el caos reinante y la
claudicación a ejercer las ventajas del raciocinio
humano, echando por la borda los sacrificios de una evolución
milenaria, ya que el propósito es fecundar, en púberes
y adolescentes, las ideas de triunfo, rivalidad a ultranza
e inescrupulosidad versus solidaridad, conmiseración
y justicia.
¿Habrá que llegar al predatorio mercadeo de
los ignaros, látigo en mano, como aconsejan los Evangelios?
¿Habrá que desandar la tentacular asfixia de
las instituciones, "especialistas", "críticos
de arte" y demás cómplices a propósito
de encontrar nuevas formas de distribución y divulgación
fuera de esta malévola y bien estructurada parafernalia?
A pesar del marco alienante en que transcurre la espiritualidad
del audiovisual en nuestros días, ¿seremos capaces
de desalinear el ambiente y la profesión de este peligroso
espectro, devolviéndole al cine sus objetivos gnoseológicos
fundamentales?
Para ello, a un Cine Pobre, invisible, marginal o contracorriente,
deberá acompañarle un sistemático cuerpo
teórico-crítico que se enfrente a la bien remunerada
literatura cinematográfica de la élite, encaminada
a divulgar únicamente las películas que logran
entrar en los circuitos de distribución oficiales.
Pero para que nuestro cine alcance presencia y corporeidad,
tendríamos que encontrar nuevos vehículos de
distribución audiovisual, llámense salas de
nuevo tipo o algún ingenioso ardid que aún no
vislumbramos.
Por el momento, sí sería factible que pongamos
a la disposición de este otro cine nuestros pequeños
eventos cinematográficos, a manera de crear una alianza
de distribución de las obras premiadas, aquí
y allá, en el marco de secciones perdurables. Ello
comienza a ocurrir en Europa y en América Latina.
De vuelta hoy al lugar de una Utopía que ya sobrevivió
un lustro,
¡Bienvenidos a Gibara!
¡Manos a la obra!
Humberto Solás
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GIBARA ES UNA ESTRELLA Nació el Festival
Internacional de Cine Pobre, hace ya cinco años, en
Gibara, sin estridencias, desde la dignidad de su modestia,
o como afirman sus cómplices: haciendo honor a su nombre.
Sus ingredientes esenciales no difieren en mucho de los que
hoy movilizan al mundo contra la guerra o a favor de la justicia:
cooperación, responsabilidad, audacia, transparencia,
devoción.
Se trata, en fin, de proponerse lo más difícil,
de crear un espacio conscientemente transversal, donde la
reflexión crítica ayude a convertirlo en punto
de referencia para evaluar la recepción del audiovisual
contemporáneo en circunstancias emergentes, en ámbitos
comunitarios, tradicionalmente periféricos. Frente
a lo global uniformador, Cine Pobre y sus promotores levantan
la bandera de nuestras identidades, y lo hacen en una época
signada por la desorientación y el desconcierto estéticos.
Desligar esta exposición audiovisual de sus contextos
significaría no comprenderla, ver en ella pretensiones
que no se ajustan a lo inmanente de su poética. Cine
Pobre no se propone competir, sino complementar. Su propósito
no es protagonizar una cruzada, sino ser parte de una red
creciente e irreversible, articularse en ella. Esta idea surgió
determinada por el anhelo, la necesidad y el empeño
de auspiciar y legitimar a nuestros creadores, amenazados
como malviven por el aluvión mercantilista que los
circunda y excluye e, incluso, termina por seducir a algunos.
La gran misión de los intelectuales y el arte de nuestro
tiempo, en su relación con la vida social, es la de
constituirse en parte indisoluble de las alternativas al modelo
socioeconómico prevaleciente. En cualquier caso, el
fenómeno de la multiplicación solidaria, de
la que forman parte estos encuentros de Gibara, tiene antecedentes
de gran relevancia durante los últimos años;
un período en el que la conciencia de lo digital se
entronizó en las alternativas de la altermundialización.
Diversos foros de índole regional o temática
deben tanto a los beneficios del pensamiento interactivo y
al acceso a las nuevas tecnologías de la información,
que sería imposible imaginarlos sin su existencia.
La humanidad, cuya defensa resulta impostergable, necesita
de la emancipación mediática.
Si el sueño de los hermanos Lumiere era fotografiar
ingenuamente la realidad cotidiana, con la corrupción
mercantil del cine y su público se produjo también
el silencio de la realidad de las cosas. No hablo de las grandes
obras cinematográficas, que salvan y salvarán
siempre a esta manifestación artística de la
banalidad en que han caído todas, incluso ella, sino
de la que con el tiempo ha devenido su característica
fundamental: esa función analgésica, embrutecedora
y sedante con que se adormecen las conciencias o se distraen
las energías del pensamiento.
En general, para los genuinos realizadores cinematográficos
de los países subdesarrollados, la alternativa no puede
ser ni imitar ni postrarse a los pies de Hollywood, sino encontrarse
a sí mismos en la turbulencia de sus identidades, y
en la apropiación crítica de los nuevos soportes
y lenguajes estéticos, a riesgo, incluso, de morir
en el intento, o de las consabidas contracciones curriculares.
Apostemos por las nuevas tecnologías, ciertamente más
viables, pero es imprescindible que tengamos con qué
y sepamos cómo utilizarlas. Los gobiernos no pueden
continuar al margen del incierto destino de la mayoría
de las cinematografías nacionales. Un cine propio es
otra barrera a la seudocultura del pensamiento único,
un escudo, un verdadero problema de seguridad nacional.
Desde el ángulo de los que luchan por la igualdad y
la justicia, lo digital no es un mero soporte, sino, hipotéticamente,
el escenario ideal para manifestar un tipo de pensamiento
social basado en la solidaridad y en el diálogo. Otra
cosa sería cómo se comporta en la realidad ese
ideal de participación y pertenencia, y hasta qué
punto el dominio de las transnacionales impide su materialización.
Por eso, es preciso interactuar, vincularse, compartir experiencias,
conocimientos.
El Festival de Cine Pobre se expande y llega a latitudes
donde los estragos del pensamiento único pareciera
que han aniquilado todo vestigio de rebeldía e inconformidad.
Tal es la imagen que nos venden quienes igualan progreso con
riqueza, desarrollo con opulencia y consumo, arte con dinero
y mercadotecnia. Es que la puesta en escena del neoliberalismo
no empieza únicamente por los menesteres de la economía
práctica, sino, sobre todo, por los crímenes
en la región más honda del espíritu humano,
la de los sentimientos.
Creer en nuestra redención por obra y virtud de los
nuevos ingenios tecnológicos sería un grave
error, en cambio, sostener que la cultura nos protegerá
de tanta irracionalidad insultante y de los incontables desvaríos
que asolan a la humanidad, no es ilusorio. Lo que pervivirá
de nosotros será el trazo puro, íntimo y social
de nuestra memoria colectiva. Y la obra que nos salvará
aquella que no eluda, sino que afronte los riesgos de hoy
y de mañana.
Cine Pobre propone, pero hace.
Omar González
Presidente del ICAIC |
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PALABRAS DE INAUGURACIÓN
¿Quién
lo iba a decir?
¡Cinco años del Festival del Cine Pobre de Gibara!
Lo que es igual a un primer lustro de esperanzas, concreciones
y también de incomprensiones por los que vaticinaban
su fracaso.
Pero se impuso el amor al cine y el deseo de las comunidades
de ser representadas por sus artistas del audiovisual, no solo
provenientes de las escuelas de cine, sino también, y
sobre todo, en el marco del duro bregar de los autodidactas,
hombres y mujeres que, sin recursos y llenos de privaciones,
suplieron todo ello con la vehemencia de los que tienen algo
útil que decir y algo impostergable que defender.
¡Buena suerte para los que compiten y buenas reseñas
para los que participan en las demás secciones!
Y para el pueblo de Gibara, el infinito agradecimiento de este
evento al que tanto amor ellos le profesan. ¡DECLARO
ABIERTA LA QUINTA EDICIÓN DEL FESTIVAL INTERNACIONAL
DEL CINE POBRE DE GIBARA!
Muchas Gracias Humberto Solás
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TELONES CAEN SOBRE GIBARA Parece
que fue ayer, y ya el Festival Internacional de Cine Pobre,
inaugurado la víspera con proyección de los
filmes Suzanne, de la francesa Viviane Caldas; y
Los elefantes nunca olvidan, del venezolano Lorenzo
Vigas, ha llegado a su quinta edición. Pero este no
es un encuentro exclusivo del mundo cinematográfico,
de aquellos que, a decir del notable realizador Humberto Solás,
"defienden un cine legítimo, actuante y movilizador,
altamente estético y ético, humilde en su elaboración,
ajeno a todo proyecto de elitismo cultural, propiciador, en
cambio, de una interacción con las diversas comunidades",
sino que también es un evento que abre sus puertas
a todas las manifestaciones del arte.
Tanto es así, que el director de Barrio Cuba,
Lucía y Miel para Oshún, uno
de esos hombres que sueñan con los pies muy bien puestos
en la tierra, pretende que la agraciada Villa Blanca, acoja,
además, un nuevo proyecto centrado en las artes plásticas.
Sería algo así como la Anual de Gibara. Y como
la mejor manera de decir es hacer, este Festival ha propiciado
que en ese pueblo de la región oriental se encuentren
creadores de la talla de Alicia Leal, Aziyadé Ruiz
Vallejo, Nadia García Porras, Agustín Bejarano,
Rafael Pérez Alonso y William Hernández, quienes
dejarán su impronta en unos toldos que en lo adelante
engrosarán el patrimonio de esta ciudad: los Telones
de Gibara.
No necesitó muchas razones para venir hasta esta ciudad
holguinera, el reconocido Pérez Alonso, uno de esos
artistas "al pecho", que se distingue por la excelencia
en el dibujo. "El propio Festival, su concepto, está
en la misma cuerda de mi filosofía y de mi modo de
actuar, además, admiro a quienes idearon el proyecto.
Desde hace algún tiempo añoraba ver esta experiencia
con mis propios ojos, y aquí estoy", confesó
Rafael, quien desde La Habana venía cocinando lo que
plasmaría en su telón que, según dijo,
tiene que ver con la cubanía y el cine. "Espero
que a la gente le agrade", añade con esa modestia
que lo caracteriza, seguro de que los gibareños sabrán
apreciar en su justa medida su propuesta.
Dueño de una admirable imaginación, y autor
de una obra de alto vuelo poético, en la que evidencia
también su absoluto dominio de dibujo, para Agustín
Bejarano, la espontaneidad está muy ligada al acto
mismo de la creación. Y ella será esencial para
lo que estos grandes quieren hacer. Las pistas las darán
las calles estrechas, la arquitectura, el mar, aunque es muy
posible que Bejarano deje por algún lado una de sus
escaleras, sus mesas, sus hombres con alas, "toda la
utopía del hombre que trata de escalarse a sí
mismo, de superarse o entenderse. Al público siempre
le daré un regalo novedoso".
Con toda seguridad, él penetrará la atmósfera,
el entorno de Gibara. "Para mí la espontaneidad
es casi sinónimo de libertad, pues te aleja y protege
de regulaciones y normas que no siempre le hacen bien al arte",
asegura este camagüeyano, que en el venidero octubre
expondrá en la galería Espacio 2002, de Las
Palmas, Islas Canarias.
Como Bejarano, su esposa, la reconocida pintora y grabadora
Aziyadé, graduada en el ISA en 1996, también
tiene experiencia en este tipo de intervenciones. De hecho,
no es la primera vez que se une a otros colegas para llevar
adelante un proyecto similar. Así sucedió con
Estación para Cuatro, donde participaba, entre
otras artistas, Nadia García Porras, también
presente en esta ocasión.
Aziyadé aplaude esta idea de Humberto de convidar a
creadores de diversas manifestaciones del arte, y por eso
dejará su impronta como patrimonio de Gibara, "un
increíble anfitrión. Queremos dejar nuestra
huella en el Festival. Serán piezas que irán
aumentando a medida que se incorporen otros creadores, y que
quizá mañana se puedan subastar, si fuera necesario,
para buscar recursos que ayuden al propio evento o que apoyen
la reconstrucción del teatro, o contribuyan a levantar
una galería, por ejemplo. "
"Es esta una magnífica oportunidad para comunicarnos
con quienes reciben nuestro arte", comenta Aziyadé
quien halla en las ciudades de mar un estímulo para
la creación artística. "En mi obra puedes
encontrar series que se identifican con las divinidades, el
misticismo, la vida del mar. Yo defiendo la tesis de que en
la felicidad está presente el agua, el mar, el olor,
el aire. Y todo eso estará reflejado en mi telón".
Alicia Leal no ha participado en un proyecto como este que
ahora se está fundando en Gibara, "pero sí
he seguido de cerca las ediciones anteriores del Cine Pobre,
porque me interesa mucho el trabajo que realizan en este entorno,
basado en experiencias ricas y diversas, y que son muy vivificantes
a la hora de la creación. Y claro, un Festival como
este aúna los esfuerzos de muchos artistas de diferentes
esferas, ya sabes, plásticos, cineastas, músicos.
Y no hay nada más parecido a la poesía",
afirma esta mujer increíble, poseedora del Diploma
al Mérito Artístico del ISA, y miembro de la
UNEAC y de la Asociación Internacional de Artistas
Plásticos (AIAP), de la UNESCO.
Igualmente, Nadia es primeriza en estas lides, pero "estoy
muy motivada por el ambiente de buen arte que se respira por
doquier, por tanta gente linda, por la arquitectura, y porque
nos hemos unido personas con sueños similares, con
los mismos anhelos, con muy buena energía. En condiciones
así vale la pena trabajar".
Nadia, que ama la naturaleza, ya hizo el boceto de su telón.
"La pieza es un campo de grandes corazones como árboles
que se mueven al ritmo del viento", pero en el transcurso
de esta semana se podrá ver a García Porras,
graduada en San Alejandro de la especialidad de grabado, vistiendo
su personaje favorito, nacido de la leyenda popular, con el
cual también hará su debut en la Villa de los
Cangrejos. Con él se mezclará con la gente,
ataviada con su indumentaria y sus rolos. Así esta
joven que incursiona en la pintura y en la fotografía,
hará una "versión", de los aplaudidos
performances que protagonizó en la pasada
9na. Bienal de La Habana.
Por su parte, William Hernández tiene previsto crear
un personaje que recuerde "a alguien de esta zona",
el cual cabalgará sobre un plátano en forma
de caballo marino. "Quiero que en lo que haga haya una
relación con este pueblo, con su parque y los árboles
que lo inundan llenos de esos frutos extraños; que
mi pieza sea, en definitiva, como el cine, donde hay imágenes,
música, movimiento".
No es William de esos que se sienten por encima del bien y
del mal al estar entre los precursores de los Telones
de Gibara: "Ser el primero lo único que indica
es que rompes, que comienzas. Lo importante es que el proyecto
no se detenga, que el que venga cargue con nuestras experiencias
para que el resultado sea superior".
Como en la pasada Bienal, donde "recuperó"
un tronco de un árbol y le dio vida a Adán y
Eva, ahora hará lo mismo. "Me gustaría
hacer lo mismo aquí, dejar mi rastro por estas calles".
Tanto William como Bejarano gustan aprovechar los materiales
que están al alcance de la mano, como metales desperdiciados,
fibras vegetales, polvos alcalinos... para crear. Y para nada
les preocupa que alguien piense que lo que han hecho es arte
pobre. "No lo creo. En reiteradas veces el resultado
es muy superior, porque dice más cosas. La pobreza
está en el espíritu, no en el empleo abundante
de recursos", asegura Hernández; mientras que
Bejarano piensa "que estos elementos, que no son usuales
a la hora de concebir el arte, inspiran, te retan."
"Para nosotros es esencial apoyar desde las artes plásticas
al Festival de Cine Pobre. Humberto Solás desea que
este gran proyecto social trascienda más allá
de la pantalla de cine, por eso quiere comprometer a creadores
y artistas, para que alimenten y condimenten la cultura de
la gente. Y no podíamos hacer menos que acompañarlo,
porque de una forma u otra somos herederos de su legado. Él
ha cultivado en cada uno de nosotros el deseo de hacer arte
cubano desde Cuba, desde lo más noble del cubano, enfatiza
Bejarano. No se trata simplemente de participar sino de estar
y hacerlo bien, de una manera novedosa. Se trata de entregar
al pueblo de Gibara una obra que perdure, que los haga sentir
orgullosos."
José Luis Estrada Betancourt
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Todo el mundo habla de…
EXPECTATIVAS
Para los universitarios siempre vale la pena regresar a la Villa
Blanca, nos abre las puertas a una aventura cinematográfica
y de humildad. (Carlos Gómez, estudiante de Periodismo)
Siempre que hay un evento, y más cuando es de connotación
internacional, las personas tienen muchas expectativas. En
primer lugar, porque es una apertura del municipio al mundo,
es una manera más de dar a conocer nuestras tradiciones,
de demostrar la solidaridad y el apego que tiene el pueblo
de Gibara con el festival. (Mario Meriño González,
Director de la Universidad Pedagógica de Gibara)
Las expectativas, al principio, siempre son muchas. Es la
primera vez que vengo al festival y quiero aprender del arte
cinematográfico, explorar la ciudad, la playa y por
qué no, disfrutar de la buena música cubana.
(Kirenia Montero, estudiante de Psicología)
Al llegar el festival a su quinta edición alcanza
cierta madurez, aunque no por ello los festivales están
seguros, es muy difícil mantenerlos desde el punto
de vista económico. Gibara, desde el tercer festival
se consolida en la selección y calidad de los trabajos,
tiene una amplia gama de categorías. De alguna manera,
el volumen del festival se conserva, crece ligeramente, con
obras de mucho nivel y de variada procedencia, en eso radica
lo más importante. No es un festival pequeño,
es mediano, y en este sentido mantiene su perspectiva práctica,
una dualidad entre el rigor en las selecciones de un cine
de bajo presupuesto y premios que ayudan a la continuidad
de las obras. Con una reunión de directores de festivales
y un premio Telesur de distribución, el festival abre
su mirada, porque crea un nuevo camino a uno de los aspectos
más complicados en la realización de audiovisuales.
(Sergio Benvenuto, Director del Festival de Cine Pobre)
Este festival debe superar las ediciones anteriores, de hecho
ya conocemos que la participación de países
es mayor, también la interrelación de los participantes
con el pueblo y que una vez más tengamos la posibilidad
de disfrutar de todos los filmes con la organización
que se ha hecho en ediciones anteriores, hay muchísimas
actividades colaterales que no estaban incluidas en años
anteriores, como por ejemplo las artes plásticas. (Dania
Quiala, locutora de Radio Gibara)
Estudiantes de periodismo |
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Entrevista a Fernando Canet
NOS VOLVEREMOS A VER
Esta
vez la obra del español Fernando Canet no estará
en cartelera, como algunos pensaron al conocer que este Doctor
en Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad
Politécnica de Valencia, integra la nómina de
quienes decidirán en el apartado de Proyectos en Maqueta
y Guiones para Largometrajes de Ficción. "Consideré
que no era oportuno presentar una obra estando en el jurado.
Ni siquiera estaba seguro de si sería seleccionada
o no", dice. El caso es que habrá que esperar
por otras ediciones, mientras tanto, tendremos que conformarnos
con su palabra y su veredicto.
-¿Por qué decidió aceptar la responsabilidad
de jurado?
-Todo sucedió gracias a que tuve la oportunidad de
conocer a Humberto Solás. Él estuvo dos semanas
con nosotros en la Universidad Politécnica de Valencia.
Lo invitamos a que impartiera unos seminarios y unos talleres,
y nos pareció una persona encantadora y muy capaz a
nivel profesional, por su notable filmografía, y una
bellísima persona como ser humano. Fue Humberto quien
nos convidó al Festival. Luego de conversar con él,
estuvimos hablando con el vicerrector de Cultura de nuestra
universidad, pues creímos conveniente que nuestra institución
tuviera el gusto de patrocinar unas de las secciones del evento,
la de documental, videoarte y obras experimentales. Y bueno,
nuestra universidad ofrece, en material tecnológico,
3 000 euros a la mejor obra.
-Llevas en Cuba una semana...
-Efectivamente, y estamos encantadísimos. Estuvimos
en La Habana visitando algunas instituciones con la idea de
aprovechar el viaje. La Universidad Politécnica de
Valencia es bastante abierta, es quizá, entre las españolas,
la que más convenios de colaboración tiene con
las universidades latinoamericanas. Y como tenemos la tendencia
de establecer lazos de colaboración, estuvimos en el
ISA, en el ICAIC, en los Estudios de Animación, en
la Cinemateca de Cuba, en la Escuela Internacional de Cine
y Televisión de San Antonio de los Baños. La
verdad es que creo que pueden salir proyectos de colaboración
muy interesantes.
-En esta quinta edición su universidad estará
muy bien representada...
-Pues sí, dos profesores estamos en el jurado: José
Luis Cueto, vicedecano de la Facultad de Bellas Artes, en
la sección de documentales; y yo, que todavía
no he podido ver nada, pero he estado leyendo los guiones.
Hay mucho que leer y poco tiempo, máxime cuando hay
tantos estímulos visuales. Por otro lado, hemos venido
con una obra de un alumno nuestro, Nacho Ruipérez,
la cual está en la competencia de cortometrajes. Su
título es La mal-tratada historia de María.
Creo que es una obra interesante, y la historia está
muy bien. Yo destacaría, sobre todo, la dirección
artística, posee un diseño de producción
muy interesante.
-Como Doctor, ¿cómo ve el audiovisual en el
siglo XXI?
-El audiovisual debe enfrentar un cambio importante, pensando
en las ventajas que ofrece la tecnología digital, la
cual permite la interactividad. Claro, en ese caso, deja de
ser lenguaje audiovisual para integrar, junto a otros lenguajes,
un nuevo discurso, que por cierto ya viene desarrollándose.
Se trata del concepto de multimedia, donde lo que realmente
se tiene que conseguir es que el espectador participe, que
pueda establecer el orden de acceso a la información,
algo que hasta ahora es decidido por el autor. Es decir, que
el receptor se convierte en "autor", mientras este
se transforma en meta-autor, de modo que el espectador se
transforma en coautor de la obra. Estoy pensando en la posibilidad
de que el usuario pueda crear su propio argumento, las tramas,
que, como ya está sucediendo con la televisión,
pueda decidir qué personaje puede seguir y cuál
debe salir.
-Y de todas maneras, ¿por qué no nos
comenta de su obra como realizador?
-Lo que sucede es que durante muchos años he impartido
la asignatura de Comunicación Audiovisual, y la realización
de un cortometraje de ficción es el ejercicio práctico
que tienen que realizar mis alumnos, y no concibo poder explicar
algo que no hago. Así que comentaré los tres
últimos filmes. Bueno, en un principio pensaba enviar
al Festival, como te comenté, un cortometraje de ficción
titulado Y intersección X; el otro
es sobre la temática de la conciliación. Surgió
a partir de un proyecto europeo que defiende la igualdad de
género. En Europa tiene ahora mismo bastante vigor
el tema de cómo conciliar la vida laboral con la personal,
de modo que los diferentes socios del proyecto me encargaron
un cortometraje que tuviese este mensaje. El producto resultante
fue Globos de agua, dedicado a la mujer que es madre
trabajadora. Globo de agua porque la mujer sabe adaptarse,
ser flexible ante la rigidez, las verticales de la sociedad;
ella sabe perfectamente acomodarse. La obra tiene cierto virado
hacia el azul, y las protagonistas están como en una
especie de urnas, de peceras. El título también
viene por ahí.
"El tercero nació en noviembre del año
pasado, cuando estuve en África, en un lugar que se
llama El Valle del Logón, ubicado entre Chad y Camerún.
Ese valle, que antes unía a una etnia, ahora la separa
por idea de los "inteligentes" europeos, que pensaron
que era conveniente hacer una frontera en el propio río.
Este proyecto de cooperación del Ayuntamiento de Gandía,
pretende volver a unir y trabajar con toda la etnia. Gandía
es la segunda más importante de la provincia de Valencia
y es donde tenemos el campus universitario. Pues
bien, se nos invitó a que formáramos parte de
esa expedición que tenía como objetivo ver los
resultados de ese proyecto entre el Ayuntamiento y una ONG
local, GLOBALMON, y SANALOGON, formada por miembros de la
etnia. En el lugar comprobamos que el dinero está siendo
utilizado para escolarizar a 15 000 niños. Yo fui con
la idea de filmar un documental de 60 minutos, con un claro
mensaje político. Ahora, cuando tenga tiempo, con las
18 horas que tengo filmada, haré otro documental, pero
sin la obligación del encargo. Quiero planteármelo
de una forma más libre, más poética,
e intentar contar la realidad a través del testimonio
de esa gente".
-¿Entonces es posible que sea esa justamente
la que veamos en el venidero Festivales?
-Efectivamente, quiero que esté el próximo año,
cuando no deberé estar en el jurado. Creo que puede
ser posible, pues solo me quedaría crear el discurso.
Sería un documental de 60 ó 90 minutos, con
la gente y las imágenes del Valle de Logón,
que son muy interesantes. Estaría encantado de volver
aquí. La Habana nos ha gustado, pero la verdad es que
Gibara tiene un encanto muy especial.
-¿Por qué defiende la filosofía
del cine pobre?
-Porque es defendible tanto para los países subdesarrollados
como para los desarrollados. Mis alumnos hacen sus trabajos
con una cámara digital, que no es de alta definición,
puesto que carecen de recursos, y estamos hablando de España,
que supuestamente debe tener presupuestos, pero no existen
tampoco, pues en mi país las producciones están
muy limitadas y el dinero se destina para aquellas realizadas
por gente con cierto prestigio. Por tanto, los jóvenes,
los que quieren comenzar no tienen posibilidades.
"Por otra parte, directores reconocidos, como el propio
Humberto Solás, han vuelto a filmar gracias al digital,
pero en España, uno de los mejores, por no decir el
mejor, Víctor Erice, ha hecho lo mismo, porque es un
director que nunca ha estado en el sistema, al reclamar rodar
sin la presión de la producción. Pero también
está José María Nunes, un cineasta portugués
que formó parte de la Escuela de Barcelona, y sus películas
son fruto de aquella época que se necesitaba romper
con el clasicismo, como Sexperiencias, la cual presentó
al sistema y el régimen de Franco se la negó
-y nunca ha tenido derecho legal-. Pues bien, ese reconocido
cineasta nos dice que ha podido volver a filmar gracias al
digital. Es decir, muchos cineastas tienen que abaratar costos
porque no están dispuestos a dejarse dominar por las
normas de los grandes estudios.
-En tan poco tiempo, ¿ya se ha podio hacer
una idea más cabal del Festival?
-Hay algo que me está muy claro y es que este Festival
es una plataforma de lanzamiento de ciertas obras construidas
con bajos presupuestos y son en contenido y estéticamente
muy interesantes, que muestran una creatividad altísima.
Y eso tiene un valor inestimable.
José Luis Estrada Betancourt
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CP 10400
Sergio Benvenuto - Director General
e-mail: festivalcinepobre@icaic.cu
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