Atras ATRÁS CUBACINE

DIARIO DEL FESTIVAL

DÍA 16
> Cine Pobre versus Cine Rico- Humberto Solás
> Gibara es una estrella - Omar González
> Palabras de inauguración - Humberto Solás
> Telones caen sobre Gibara - José Luis Estrada
> Todo el mundo habla de… - Estudiantes de periodismo
> Entrevista a Fernando Canet - José Luis Estrada




CINE POBRE versus CINE RICO

Los muros serán derribados, pero no basta con hacer un cine libertario, independiente de presiones del mercado y sus correspondientes ideologías; no es suficiente que realicemos obras de identidad, a veces transgresoras y experimentales, a menudo dentro de las reglas de oro de la dramaturgia —ya que no se trata de la contienda entre meta-relato versus iconoclasia— o que nos ahoguemos en el rol mesiánico de precursores.
No podemos cruzar los brazos y esperar pacientemente el derrumbe de la seudo espiritualidad controlada por la élite, anglosajona o no, aquella que solo se interesa en divulgar la supremacía del más fuerte en la jungla, la preeminencia del instinto feroz sobre el caos reinante y la claudicación a ejercer las ventajas del raciocinio humano, echando por la borda los sacrificios de una evolución milenaria, ya que el propósito es fecundar, en púberes y adolescentes, las ideas de triunfo, rivalidad a ultranza e inescrupulosidad versus solidaridad, conmiseración y justicia.
¿Habrá que llegar al predatorio mercadeo de los ignaros, látigo en mano, como aconsejan los Evangelios? ¿Habrá que desandar la tentacular asfixia de las instituciones, "especialistas", "críticos de arte" y demás cómplices a propósito de encontrar nuevas formas de distribución y divulgación fuera de esta malévola y bien estructurada parafernalia?
A pesar del marco alienante en que transcurre la espiritualidad del audiovisual en nuestros días, ¿seremos capaces de desalinear el ambiente y la profesión de este peligroso espectro, devolviéndole al cine sus objetivos gnoseológicos fundamentales?
Para ello, a un Cine Pobre, invisible, marginal o contracorriente, deberá acompañarle un sistemático cuerpo teórico-crítico que se enfrente a la bien remunerada literatura cinematográfica de la élite, encaminada a divulgar únicamente las películas que logran entrar en los circuitos de distribución oficiales.
Pero para que nuestro cine alcance presencia y corporeidad, tendríamos que encontrar nuevos vehículos de distribución audiovisual, llámense salas de nuevo tipo o algún ingenioso ardid que aún no vislumbramos.
Por el momento, sí sería factible que pongamos a la disposición de este otro cine nuestros pequeños eventos cinematográficos, a manera de crear una alianza de distribución de las obras premiadas, aquí y allá, en el marco de secciones perdurables. Ello comienza a ocurrir en Europa y en América Latina.
De vuelta hoy al lugar de una Utopía que ya sobrevivió un lustro,
¡Bienvenidos a Gibara!
¡Manos a la obra!

Humberto Solás

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GIBARA ES UNA ESTRELLA

Nació el Festival Internacional de Cine Pobre, hace ya cinco años, en Gibara, sin estridencias, desde la dignidad de su modestia, o como afirman sus cómplices: haciendo honor a su nombre. Sus ingredientes esenciales no difieren en mucho de los que hoy movilizan al mundo contra la guerra o a favor de la justicia: cooperación, responsabilidad, audacia, transparencia, devoción.

Se trata, en fin, de proponerse lo más difícil, de crear un espacio conscientemente transversal, donde la reflexión crítica ayude a convertirlo en punto de referencia para evaluar la recepción del audiovisual contemporáneo en circunstancias emergentes, en ámbitos comunitarios, tradicionalmente periféricos. Frente a lo global uniformador, Cine Pobre y sus promotores levantan la bandera de nuestras identidades, y lo hacen en una época signada por la desorientación y el desconcierto estéticos. Desligar esta exposición audiovisual de sus contextos significaría no comprenderla, ver en ella pretensiones que no se ajustan a lo inmanente de su poética. Cine Pobre no se propone competir, sino complementar. Su propósito no es protagonizar una cruzada, sino ser parte de una red creciente e irreversible, articularse en ella. Esta idea surgió determinada por el anhelo, la necesidad y el empeño de auspiciar y legitimar a nuestros creadores, amenazados como malviven por el aluvión mercantilista que los circunda y excluye e, incluso, termina por seducir a algunos.

La gran misión de los intelectuales y el arte de nuestro tiempo, en su relación con la vida social, es la de constituirse en parte indisoluble de las alternativas al modelo socioeconómico prevaleciente. En cualquier caso, el fenómeno de la multiplicación solidaria, de la que forman parte estos encuentros de Gibara, tiene antecedentes de gran relevancia durante los últimos años; un período en el que la conciencia de lo digital se entronizó en las alternativas de la altermundialización. Diversos foros de índole regional o temática deben tanto a los beneficios del pensamiento interactivo y al acceso a las nuevas tecnologías de la información, que sería imposible imaginarlos sin su existencia. La humanidad, cuya defensa resulta impostergable, necesita de la emancipación mediática.

Si el sueño de los hermanos Lumiere era fotografiar ingenuamente la realidad cotidiana, con la corrupción mercantil del cine y su público se produjo también el silencio de la realidad de las cosas. No hablo de las grandes obras cinematográficas, que salvan y salvarán siempre a esta manifestación artística de la banalidad en que han caído todas, incluso ella, sino de la que con el tiempo ha devenido su característica fundamental: esa función analgésica, embrutecedora y sedante con que se adormecen las conciencias o se distraen las energías del pensamiento.

En general, para los genuinos realizadores cinematográficos de los países subdesarrollados, la alternativa no puede ser ni imitar ni postrarse a los pies de Hollywood, sino encontrarse a sí mismos en la turbulencia de sus identidades, y en la apropiación crítica de los nuevos soportes y lenguajes estéticos, a riesgo, incluso, de morir en el intento, o de las consabidas contracciones curriculares. Apostemos por las nuevas tecnologías, ciertamente más viables, pero es imprescindible que tengamos con qué y sepamos cómo utilizarlas. Los gobiernos no pueden continuar al margen del incierto destino de la mayoría de las cinematografías nacionales. Un cine propio es otra barrera a la seudocultura del pensamiento único, un escudo, un verdadero problema de seguridad nacional.
Desde el ángulo de los que luchan por la igualdad y la justicia, lo digital no es un mero soporte, sino, hipotéticamente, el escenario ideal para manifestar un tipo de pensamiento social basado en la solidaridad y en el diálogo. Otra cosa sería cómo se comporta en la realidad ese ideal de participación y pertenencia, y hasta qué punto el dominio de las transnacionales impide su materialización. Por eso, es preciso interactuar, vincularse, compartir experiencias, conocimientos.

El Festival de Cine Pobre se expande y llega a latitudes donde los estragos del pensamiento único pareciera que han aniquilado todo vestigio de rebeldía e inconformidad. Tal es la imagen que nos venden quienes igualan progreso con riqueza, desarrollo con opulencia y consumo, arte con dinero y mercadotecnia. Es que la puesta en escena del neoliberalismo no empieza únicamente por los menesteres de la economía práctica, sino, sobre todo, por los crímenes en la región más honda del espíritu humano, la de los sentimientos.

Creer en nuestra redención por obra y virtud de los nuevos ingenios tecnológicos sería un grave error, en cambio, sostener que la cultura nos protegerá de tanta irracionalidad insultante y de los incontables desvaríos que asolan a la humanidad, no es ilusorio. Lo que pervivirá de nosotros será el trazo puro, íntimo y social de nuestra memoria colectiva. Y la obra que nos salvará aquella que no eluda, sino que afronte los riesgos de hoy y de mañana.

Cine Pobre propone, pero hace.

Omar González
Presidente del ICAIC

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PALABRAS DE INAUGURACIÓN

¿Quién lo iba a decir?
¡Cinco años del Festival del Cine Pobre de Gibara!

Lo que es igual a un primer lustro de esperanzas, concreciones y también de incomprensiones por los que vaticinaban su fracaso.

Pero se impuso el amor al cine y el deseo de las comunidades de ser representadas por sus artistas del audiovisual, no solo provenientes de las escuelas de cine, sino también, y sobre todo, en el marco del duro bregar de los autodidactas, hombres y mujeres que, sin recursos y llenos de privaciones, suplieron todo ello con la vehemencia de los que tienen algo útil que decir y algo impostergable que defender.

¡Buena suerte para los que compiten y buenas reseñas para los que participan en las demás secciones!

Y para el pueblo de Gibara, el infinito agradecimiento de este evento al que tanto amor ellos le profesan.

¡DECLARO ABIERTA LA QUINTA EDICIÓN DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DEL CINE POBRE DE GIBARA!

Muchas Gracias

Humberto Solás
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TELONES CAEN SOBRE GIBARA

Parece que fue ayer, y ya el Festival Internacional de Cine Pobre, inaugurado la víspera con proyección de los filmes Suzanne, de la francesa Viviane Caldas; y Los elefantes nunca olvidan, del venezolano Lorenzo Vigas, ha llegado a su quinta edición. Pero este no es un encuentro exclusivo del mundo cinematográfico, de aquellos que, a decir del notable realizador Humberto Solás, "defienden un cine legítimo, actuante y movilizador, altamente estético y ético, humilde en su elaboración, ajeno a todo proyecto de elitismo cultural, propiciador, en cambio, de una interacción con las diversas comunidades", sino que también es un evento que abre sus puertas a todas las manifestaciones del arte.
Tanto es así, que el director de Barrio Cuba, Lucía y Miel para Oshún, uno de esos hombres que sueñan con los pies muy bien puestos en la tierra, pretende que la agraciada Villa Blanca, acoja, además, un nuevo proyecto centrado en las artes plásticas. Sería algo así como la Anual de Gibara. Y como la mejor manera de decir es hacer, este Festival ha propiciado que en ese pueblo de la región oriental se encuentren creadores de la talla de Alicia Leal, Aziyadé Ruiz Vallejo, Nadia García Porras, Agustín Bejarano, Rafael Pérez Alonso y William Hernández, quienes dejarán su impronta en unos toldos que en lo adelante engrosarán el patrimonio de esta ciudad: los Telones de Gibara.
No necesitó muchas razones para venir hasta esta ciudad holguinera, el reconocido Pérez Alonso, uno de esos artistas "al pecho", que se distingue por la excelencia en el dibujo. "El propio Festival, su concepto, está en la misma cuerda de mi filosofía y de mi modo de actuar, además, admiro a quienes idearon el proyecto. Desde hace algún tiempo añoraba ver esta experiencia con mis propios ojos, y aquí estoy", confesó Rafael, quien desde La Habana venía cocinando lo que plasmaría en su telón que, según dijo, tiene que ver con la cubanía y el cine. "Espero que a la gente le agrade", añade con esa modestia que lo caracteriza, seguro de que los gibareños sabrán apreciar en su justa medida su propuesta.
Dueño de una admirable imaginación, y autor de una obra de alto vuelo poético, en la que evidencia también su absoluto dominio de dibujo, para Agustín Bejarano, la espontaneidad está muy ligada al acto mismo de la creación. Y ella será esencial para lo que estos grandes quieren hacer. Las pistas las darán las calles estrechas, la arquitectura, el mar, aunque es muy posible que Bejarano deje por algún lado una de sus escaleras, sus mesas, sus hombres con alas, "toda la utopía del hombre que trata de escalarse a sí mismo, de superarse o entenderse. Al público siempre le daré un regalo novedoso".
Con toda seguridad, él penetrará la atmósfera, el entorno de Gibara. "Para mí la espontaneidad es casi sinónimo de libertad, pues te aleja y protege de regulaciones y normas que no siempre le hacen bien al arte", asegura este camagüeyano, que en el venidero octubre expondrá en la galería Espacio 2002, de Las Palmas, Islas Canarias.
Como Bejarano, su esposa, la reconocida pintora y grabadora Aziyadé, graduada en el ISA en 1996, también tiene experiencia en este tipo de intervenciones. De hecho, no es la primera vez que se une a otros colegas para llevar adelante un proyecto similar. Así sucedió con Estación para Cuatro, donde participaba, entre otras artistas, Nadia García Porras, también presente en esta ocasión.
Aziyadé aplaude esta idea de Humberto de convidar a creadores de diversas manifestaciones del arte, y por eso dejará su impronta como patrimonio de Gibara, "un increíble anfitrión. Queremos dejar nuestra huella en el Festival. Serán piezas que irán aumentando a medida que se incorporen otros creadores, y que quizá mañana se puedan subastar, si fuera necesario, para buscar recursos que ayuden al propio evento o que apoyen la reconstrucción del teatro, o contribuyan a levantar una galería, por ejemplo. "
"Es esta una magnífica oportunidad para comunicarnos con quienes reciben nuestro arte", comenta Aziyadé quien halla en las ciudades de mar un estímulo para la creación artística. "En mi obra puedes encontrar series que se identifican con las divinidades, el misticismo, la vida del mar. Yo defiendo la tesis de que en la felicidad está presente el agua, el mar, el olor, el aire. Y todo eso estará reflejado en mi telón".
Alicia Leal no ha participado en un proyecto como este que ahora se está fundando en Gibara, "pero sí he seguido de cerca las ediciones anteriores del Cine Pobre, porque me interesa mucho el trabajo que realizan en este entorno, basado en experiencias ricas y diversas, y que son muy vivificantes a la hora de la creación. Y claro, un Festival como este aúna los esfuerzos de muchos artistas de diferentes esferas, ya sabes, plásticos, cineastas, músicos. Y no hay nada más parecido a la poesía", afirma esta mujer increíble, poseedora del Diploma al Mérito Artístico del ISA, y miembro de la UNEAC y de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos (AIAP), de la UNESCO.
Igualmente, Nadia es primeriza en estas lides, pero "estoy muy motivada por el ambiente de buen arte que se respira por doquier, por tanta gente linda, por la arquitectura, y porque nos hemos unido personas con sueños similares, con los mismos anhelos, con muy buena energía. En condiciones así vale la pena trabajar".
Nadia, que ama la naturaleza, ya hizo el boceto de su telón. "La pieza es un campo de grandes corazones como árboles que se mueven al ritmo del viento", pero en el transcurso de esta semana se podrá ver a García Porras, graduada en San Alejandro de la especialidad de grabado, vistiendo su personaje favorito, nacido de la leyenda popular, con el cual también hará su debut en la Villa de los Cangrejos. Con él se mezclará con la gente, ataviada con su indumentaria y sus rolos. Así esta joven que incursiona en la pintura y en la fotografía, hará una "versión", de los aplaudidos performances que protagonizó en la pasada 9na. Bienal de La Habana.
Por su parte, William Hernández tiene previsto crear un personaje que recuerde "a alguien de esta zona", el cual cabalgará sobre un plátano en forma de caballo marino. "Quiero que en lo que haga haya una relación con este pueblo, con su parque y los árboles que lo inundan llenos de esos frutos extraños; que mi pieza sea, en definitiva, como el cine, donde hay imágenes, música, movimiento".
No es William de esos que se sienten por encima del bien y del mal al estar entre los precursores de los Telones de Gibara: "Ser el primero lo único que indica es que rompes, que comienzas. Lo importante es que el proyecto no se detenga, que el que venga cargue con nuestras experiencias para que el resultado sea superior".
Como en la pasada Bienal, donde "recuperó" un tronco de un árbol y le dio vida a Adán y Eva, ahora hará lo mismo. "Me gustaría hacer lo mismo aquí, dejar mi rastro por estas calles". Tanto William como Bejarano gustan aprovechar los materiales que están al alcance de la mano, como metales desperdiciados, fibras vegetales, polvos alcalinos... para crear. Y para nada les preocupa que alguien piense que lo que han hecho es arte pobre. "No lo creo. En reiteradas veces el resultado es muy superior, porque dice más cosas. La pobreza está en el espíritu, no en el empleo abundante de recursos", asegura Hernández; mientras que Bejarano piensa "que estos elementos, que no son usuales a la hora de concebir el arte, inspiran, te retan."
"Para nosotros es esencial apoyar desde las artes plásticas al Festival de Cine Pobre. Humberto Solás desea que este gran proyecto social trascienda más allá de la pantalla de cine, por eso quiere comprometer a creadores y artistas, para que alimenten y condimenten la cultura de la gente. Y no podíamos hacer menos que acompañarlo, porque de una forma u otra somos herederos de su legado. Él ha cultivado en cada uno de nosotros el deseo de hacer arte cubano desde Cuba, desde lo más noble del cubano, enfatiza Bejarano. No se trata simplemente de participar sino de estar y hacerlo bien, de una manera novedosa. Se trata de entregar al pueblo de Gibara una obra que perdure, que los haga sentir orgullosos."

José Luis Estrada Betancourt

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Todo el mundo habla de…
EXPECTATIVAS


Para los universitarios siempre vale la pena regresar a la Villa Blanca, nos abre las puertas a una aventura cinematográfica y de humildad. (Carlos Gómez, estudiante de Periodismo)

Siempre que hay un evento, y más cuando es de connotación internacional, las personas tienen muchas expectativas. En primer lugar, porque es una apertura del municipio al mundo, es una manera más de dar a conocer nuestras tradiciones, de demostrar la solidaridad y el apego que tiene el pueblo de Gibara con el festival. (Mario Meriño González, Director de la Universidad Pedagógica de Gibara)

Las expectativas, al principio, siempre son muchas. Es la primera vez que vengo al festival y quiero aprender del arte cinematográfico, explorar la ciudad, la playa y por qué no, disfrutar de la buena música cubana. (Kirenia Montero, estudiante de Psicología)

Al llegar el festival a su quinta edición alcanza cierta madurez, aunque no por ello los festivales están seguros, es muy difícil mantenerlos desde el punto de vista económico. Gibara, desde el tercer festival se consolida en la selección y calidad de los trabajos, tiene una amplia gama de categorías. De alguna manera, el volumen del festival se conserva, crece ligeramente, con obras de mucho nivel y de variada procedencia, en eso radica lo más importante. No es un festival pequeño, es mediano, y en este sentido mantiene su perspectiva práctica, una dualidad entre el rigor en las selecciones de un cine de bajo presupuesto y premios que ayudan a la continuidad de las obras. Con una reunión de directores de festivales y un premio Telesur de distribución, el festival abre su mirada, porque crea un nuevo camino a uno de los aspectos más complicados en la realización de audiovisuales. (Sergio Benvenuto, Director del Festival de Cine Pobre)

Este festival debe superar las ediciones anteriores, de hecho ya conocemos que la participación de países es mayor, también la interrelación de los participantes con el pueblo y que una vez más tengamos la posibilidad de disfrutar de todos los filmes con la organización que se ha hecho en ediciones anteriores, hay muchísimas actividades colaterales que no estaban incluidas en años anteriores, como por ejemplo las artes plásticas. (Dania Quiala, locutora de Radio Gibara)

Estudiantes de periodismo

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Entrevista a Fernando Canet
NOS VOLVEREMOS A VER


Esta vez la obra del español Fernando Canet no estará en cartelera, como algunos pensaron al conocer que este Doctor en Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad Politécnica de Valencia, integra la nómina de quienes decidirán en el apartado de Proyectos en Maqueta y Guiones para Largometrajes de Ficción. "Consideré que no era oportuno presentar una obra estando en el jurado. Ni siquiera estaba seguro de si sería seleccionada o no", dice. El caso es que habrá que esperar por otras ediciones, mientras tanto, tendremos que conformarnos con su palabra y su veredicto.


-¿Por qué decidió aceptar la responsabilidad de jurado?

-Todo sucedió gracias a que tuve la oportunidad de conocer a Humberto Solás. Él estuvo dos semanas con nosotros en la Universidad Politécnica de Valencia. Lo invitamos a que impartiera unos seminarios y unos talleres, y nos pareció una persona encantadora y muy capaz a nivel profesional, por su notable filmografía, y una bellísima persona como ser humano. Fue Humberto quien nos convidó al Festival. Luego de conversar con él, estuvimos hablando con el vicerrector de Cultura de nuestra universidad, pues creímos conveniente que nuestra institución tuviera el gusto de patrocinar unas de las secciones del evento, la de documental, videoarte y obras experimentales. Y bueno, nuestra universidad ofrece, en material tecnológico, 3 000 euros a la mejor obra.

-Llevas en Cuba una semana...
-Efectivamente, y estamos encantadísimos. Estuvimos en La Habana visitando algunas instituciones con la idea de aprovechar el viaje. La Universidad Politécnica de Valencia es bastante abierta, es quizá, entre las españolas, la que más convenios de colaboración tiene con las universidades latinoamericanas. Y como tenemos la tendencia de establecer lazos de colaboración, estuvimos en el ISA, en el ICAIC, en los Estudios de Animación, en la Cinemateca de Cuba, en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. La verdad es que creo que pueden salir proyectos de colaboración muy interesantes.

-En esta quinta edición su universidad estará muy bien representada...
-Pues sí, dos profesores estamos en el jurado: José Luis Cueto, vicedecano de la Facultad de Bellas Artes, en la sección de documentales; y yo, que todavía no he podido ver nada, pero he estado leyendo los guiones. Hay mucho que leer y poco tiempo, máxime cuando hay tantos estímulos visuales. Por otro lado, hemos venido con una obra de un alumno nuestro, Nacho Ruipérez, la cual está en la competencia de cortometrajes. Su título es La mal-tratada historia de María. Creo que es una obra interesante, y la historia está muy bien. Yo destacaría, sobre todo, la dirección artística, posee un diseño de producción muy interesante.

-Como Doctor, ¿cómo ve el audiovisual en el siglo XXI?

-El audiovisual debe enfrentar un cambio importante, pensando en las ventajas que ofrece la tecnología digital, la cual permite la interactividad. Claro, en ese caso, deja de ser lenguaje audiovisual para integrar, junto a otros lenguajes, un nuevo discurso, que por cierto ya viene desarrollándose. Se trata del concepto de multimedia, donde lo que realmente se tiene que conseguir es que el espectador participe, que pueda establecer el orden de acceso a la información, algo que hasta ahora es decidido por el autor. Es decir, que el receptor se convierte en "autor", mientras este se transforma en meta-autor, de modo que el espectador se transforma en coautor de la obra. Estoy pensando en la posibilidad de que el usuario pueda crear su propio argumento, las tramas, que, como ya está sucediendo con la televisión, pueda decidir qué personaje puede seguir y cuál debe salir.

-Y de todas maneras, ¿por qué no nos comenta de su obra como realizador?
-Lo que sucede es que durante muchos años he impartido la asignatura de Comunicación Audiovisual, y la realización de un cortometraje de ficción es el ejercicio práctico que tienen que realizar mis alumnos, y no concibo poder explicar algo que no hago. Así que comentaré los tres últimos filmes. Bueno, en un principio pensaba enviar al Festival, como te comenté, un cortometraje de ficción titulado Y intersección X; el otro es sobre la temática de la conciliación. Surgió a partir de un proyecto europeo que defiende la igualdad de género. En Europa tiene ahora mismo bastante vigor el tema de cómo conciliar la vida laboral con la personal, de modo que los diferentes socios del proyecto me encargaron un cortometraje que tuviese este mensaje. El producto resultante fue Globos de agua, dedicado a la mujer que es madre trabajadora. Globo de agua porque la mujer sabe adaptarse, ser flexible ante la rigidez, las verticales de la sociedad; ella sabe perfectamente acomodarse. La obra tiene cierto virado hacia el azul, y las protagonistas están como en una especie de urnas, de peceras. El título también viene por ahí.
"El tercero nació en noviembre del año pasado, cuando estuve en África, en un lugar que se llama El Valle del Logón, ubicado entre Chad y Camerún. Ese valle, que antes unía a una etnia, ahora la separa por idea de los "inteligentes" europeos, que pensaron que era conveniente hacer una frontera en el propio río. Este proyecto de cooperación del Ayuntamiento de Gandía, pretende volver a unir y trabajar con toda la etnia. Gandía es la segunda más importante de la provincia de Valencia y es donde tenemos el campus universitario. Pues bien, se nos invitó a que formáramos parte de esa expedición que tenía como objetivo ver los resultados de ese proyecto entre el Ayuntamiento y una ONG local, GLOBALMON, y SANALOGON, formada por miembros de la etnia. En el lugar comprobamos que el dinero está siendo utilizado para escolarizar a 15 000 niños. Yo fui con la idea de filmar un documental de 60 minutos, con un claro mensaje político. Ahora, cuando tenga tiempo, con las 18 horas que tengo filmada, haré otro documental, pero sin la obligación del encargo. Quiero planteármelo de una forma más libre, más poética, e intentar contar la realidad a través del testimonio de esa gente".

-¿Entonces es posible que sea esa justamente la que veamos en el venidero Festivales?
-Efectivamente, quiero que esté el próximo año, cuando no deberé estar en el jurado. Creo que puede ser posible, pues solo me quedaría crear el discurso. Sería un documental de 60 ó 90 minutos, con la gente y las imágenes del Valle de Logón, que son muy interesantes. Estaría encantado de volver aquí. La Habana nos ha gustado, pero la verdad es que Gibara tiene un encanto muy especial.

-¿Por qué defiende la filosofía del cine pobre?
-Porque es defendible tanto para los países subdesarrollados como para los desarrollados. Mis alumnos hacen sus trabajos con una cámara digital, que no es de alta definición, puesto que carecen de recursos, y estamos hablando de España, que supuestamente debe tener presupuestos, pero no existen tampoco, pues en mi país las producciones están muy limitadas y el dinero se destina para aquellas realizadas por gente con cierto prestigio. Por tanto, los jóvenes, los que quieren comenzar no tienen posibilidades.
"Por otra parte, directores reconocidos, como el propio Humberto Solás, han vuelto a filmar gracias al digital, pero en España, uno de los mejores, por no decir el mejor, Víctor Erice, ha hecho lo mismo, porque es un director que nunca ha estado en el sistema, al reclamar rodar sin la presión de la producción. Pero también está José María Nunes, un cineasta portugués que formó parte de la Escuela de Barcelona, y sus películas son fruto de aquella época que se necesitaba romper con el clasicismo, como Sexperiencias, la cual presentó al sistema y el régimen de Franco se la negó -y nunca ha tenido derecho legal-. Pues bien, ese reconocido cineasta nos dice que ha podido volver a filmar gracias al digital. Es decir, muchos cineastas tienen que abaratar costos porque no están dispuestos a dejarse dominar por las normas de los grandes estudios.

-En tan poco tiempo, ¿ya se ha podio hacer una idea más cabal del Festival?
-Hay algo que me está muy claro y es que este Festival es una plataforma de lanzamiento de ciertas obras construidas con bajos presupuestos y son en contenido y estéticamente muy interesantes, que muestran una creatividad altísima. Y eso tiene un valor inestimable.

José Luis Estrada Betancourt

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Sergio Benvenuto - Director General
e-mail: festivalcinepobre@icaic.cu