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CINE Y CONTEXTO DE RECEPCIÓN
GIBARA & MODEL TOWN
Pocas
veces un espectador toma realmente conciencia de cuánto
han influido las circunstancias particulares en que ha visto
una película sobre la valoración que terminó
haciéndose de ella. Esta reflexión me sobreviene
ahora, cuando analizo lo sucedido conmigo mismo alrededor
de Model Town, y los dos contextos tan diferentes
en que he apreciado el documental de Laimir Fano.
La primera ocasión fue en La Habana, en el Centro Hispanoamericano
de Cultura, siendo parte de un público formado, en
buena medida, por los suspicaces colegas de la prensa extranjera.
Recuerdo que, entonces, en mi interior se activó una
suerte de "alerta ideológica". En cosas como
esta pensé aquella vez: ¿Cuántos reyes
en la historia han usado la balanza como Salomón? ¿Qué
cantidad de súbditos han tenido la suerte de servir
a un alegre sir Robin de Locksley? ¿Por cada Model
Town, cuántos Macondo habrá, hundidos cien
años por causa de la soledad interior de un Buendía
de añejo linaje? ¿Acaso la proporción
no favorece a los Maquiavelos en lugar de a la casta de Gatopardescos?
¿Aquellos capitalistas que traen mieles y chocolates
en vez de sangre, sudor y lágrimas, sumarán
más?
Hubo un pueblo próspero, bendecido por un magnate de
Pennsylvania, que se estableció en la Isla desde 1915
cuando compró un ingenio para nutrir de azúcar
su fábrica de confituras en el Norte. Hershey ofreció
empleo a los inquilinos del lugar, organizó la vida
pública, atrajo cultura, veló por el bienestar
de sus empleados, sobre eso parece no dejar dudas los testimonios
recogidos por el documental. Es la evocación intimista
de un antes y un después, la manipulación en
las entrevistas de ese amplio territorio de la nostalgia,
que incluye hasta el sabor perdido de una marca de chocolate,
lo que da al documental una personalidad polémica,
si se está hablando, por supuesto, del momento de extraerle
una tesis definida. Porque, si de la cualidad estética
se tratara, este corto de 14 minutos, sería modélico
en el empleo de recursos fílmicos certeros en la fotografía,
ambientación, sonido y edición.
Vuelto a ver por estos días, en el contexto del Festival
del Cine Pobre, donde forma parte de la competencia en su
género, casi doy un giro a mi apreciación y
caigo de golpe en que, a cinco años de haber sido escogida
por Solás como locación para fundar ahí
un certamen de cine internacional, Gibara ha ganado apariencia
de "model town", y Humberto de Hershey. Hombre y
comunidad en contubernio y fusión de intereses y amor.
Y esto, si elimináramos ciertos matices que introducen
las contingencias históricas particulares, es un hecho
universal. Laudable además.
Rafael Grillo
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PARA RECORTAR DISTANCIAS Que
nadie lo dude, el audiovisual sigue siendo un medio más
que eficaz para ayudarnos a conocernos y a reconocernos, para
derribar estereotipos, para mirarnos por dentro. "El
cine puede recortar distancias", decía este viernes
Nohra Rodríguez, productora de Telesur, durante el
foro-debate que tuvo lugar en la Casa de Cultura de Gibara
con el fin de reflexionar sobre los avatares de la difusión
del cine alternativo.
Y justamente esta cadena televisiva, donde participan como
socios Argentina, Cuba, Uruguay, Bolivia y Venezuela, podría
ser una de las variantes a utilizar por nuestros realizadores.
Y es que la televisión es un medio al alcance de muchos,
explicaba Nohra, por eso es ideal tenerla de nuestro lado;
máxime "cuando existe desidia con el cine latinoamericano",
como recordaba Luis Jiménez, representante de la Muestra
de Cine de Santo Domingo, que en una década ha logrado
abrir una pequeña brecha dentro del eterno ciclo de
presentaciones del cine hollywoodense. "Ya los dueños
de los cineclubs de video han empezado a interesarse por las
producciones del continente", comentaba él al
tiempo que aseguraba que, si bien el formato digital facilitaba
el hacer cine, también "se usaba de excusa a la
hora de la distribución, pues supuestamente no siempre
están las condiciones para proyectarse".
En cuatro años de vida, Cinergia ha logrado producir
seis películas, según anunció María
Lourdes Cortés: Viva Cuba, Entre los muertos,
Costa Rica S.A., Corazón abierto,
Los puños de una nación y Norman.
Pero, además de ofrecer talleres y becas, esta institución
se ha propuesto la preparación de un seminario sobre
la distribución, con lo cual la directora del Fondo
de Fomento al audiovisual de Centroamérica y Cuba está
convencida de que el aporte sería superior.
Para Lázara Herrera, presidenta del Festival de Cine
Documental Santiago Álvarez in memoriam, que se desarrolla
en Santiago de Cuba, otra de las alternativas podría
ser el intercambio entre los diferentes festivales, de materiales
premiados o que resulten de interés. En esa línea
de pensamiento se movió Humberto Solás, quien
piensa que "nuestros pequeños eventos, muy unidos,
pueden constituir una vía de distribución alternativa.
Esa podría ser una manera de romper el cerco".
Fue la cita de Gibara y el Manifiesto de Cine Pobre el que
inspiró a El festivalito, de Islas Canarias, según
reconoció su director, José Víctor Fuentes,
el cual afirmó que la nueva revolución de la
industria del cine se ha producido con la era digital, de
modo que los medios de producción están al alcance
de todos. Esta es la primera etapa de las tres necesarias
para lograr la "completa felicidad". "La segunda
es la distribución; y la tercera, la conquista de las
salas cinematográficas. Y en ese camino tendríamos
que recuperar los cines de barrios y llegar a las salas comerciales,
para que no se corra el riesgo de que la gente se confunda
y piense que nuestra propuesta es de élite".
A la experiencia acumulada por Festival Ícaro, de Guatemala,
se refirió su máximo representante Elías
Jiménez, quien asegura que esta ha constituido una
ventana para que los realizadores centroamericanos puedan
mostrar sus obras; en tanto que por el Festival Internacional
de Cine y Derechos Humanos de Sucre, Bolivia, habló
su director, Humberto Mancilla, el cual está consciente
de que poder hacer cine es "cumplir un derecho cultural
humano, como también lo es poderlo mostrar por el mundo".
José Luis Estrada Betancourt |
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UNA PELÍCULA PARA CINE POBRE
Bastante ha llovido ya, desde la primera edición de
este Festival, para los que sabemos apreciar un arte nada
pobre y un evento que algunos llamaron Utopía, pero
que, como todas las cosas que se emprenden con ahínco,
ha logrado hacerse visible y sorprendente, llegando a su primer
lustro de existencia.
Así lo sustentan Carlos Barba, joven realizador santiaguero;
Isabel Santos, Rafael Solís, entre otros que integran
el equipo de realización de un documental que se está
rodando en el marco de esta quinta edición:
"El documental se propone mostrar cómo ha crecido
el Festival, no solo por el gran nivel de convocatoria que
hoy lo caracteriza, sino por la función social que
desempeña, el renacer de este pueblo, el ser esperado
por tantas personas cada año, lo interesante que resulta
el que, desde esta pequeña y encantadora ciudad, se
halla movilizado no solo a cineastas de todo el mundo, sino
a todo este pueblo, que tanto apoya al Festival y a Humberto
Solás".
La muestra es una producción del ICAIC, que se integrará
a un DVD, el cual recogerá fotografías y videos
de lo acontecido en Festivales anteriores, conferencias, artículos
escritos sobre el Festival, los distintos afiches, tratando
de captar, además, con la mayor fidelidad posible,
el espíritu de Gibara y su gente.
Ellos esperan que el documental pueda ser lanzado en la sexta
edición, como un regalo al Festival y como un nuevo
punto de partida para ediciones posteriores, siempre desde
la óptica de que las imágenes inspiren a que
el espacio sea cada vez mejor, y para que los que no han podido
estar conozcan un poco de toda esta historia.
Leandro Maceo |
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DE PELOTEROS Y CARRETILLAS PERUANOS Carretillas
driver es un cortometraje documental sobre niños
trabajadores. Su joven director, el peruano Fernando Torres
Salvador, no quiso acercarse a este tema espinoso desde la
perspectiva de la abominable explotación a la que son
sometidos millones de niños en el mundo, sino que quiso
"reflejar la necesidad que en mi país tienen esos
chicos de ayudar económicamente al sustento de sus
propias familias. Los protagonistas de mi película,
sin dejar de estudiar, cargan bultos en los principales mercados
de la ciudad de Trujillo. El documental ofrece un enfoque
positivo de esta terrible situación que, evidentemente,
no tendrá pronta solución, por lo tanto, intento
hacer conciencia a la gente para que entiendan que lo menos
que pueden hacer es pagarle como se debe y no dar una simple
propina. Esa sería una forma más de ayudarlos".
Carretillas driver es el primer cortometraje de Fernando,
estudiante de quinto año de Ciencia de la Comunicación,
en la Facultad Privada Antenor Orrego, de Trujillo, y quien
se lanzó a esta aventura sin tener mayores herramientas
que su deseo de hacer. "El único conocimiento
que poseía era haber dirigido Abre los Ojos, un cineclub
en mi universidad durante año y medio, lo cual me permitió
aprender viendo muchas películas: desde cubanas hasta
el neorrealismo italiano. Llegó un momento en que me
dije: yo quiero hacer una película así".
Para llevar adelante este cortometraje de 10 minutos, Fernando
sumó al proyecto a algunos compañeros de la
universidad. "Invertimos 30 dólares para hacer
el trabajo e hicimos el proceso de investigación que
requiere una obra documental. Tuve que pedir prestada una
cámara a un amigo, le di un poco de dinero, y salimos
todos a grabar con ella y los micrófonos. Nada más.
Lo rodamos en menos de un día, de ocho de la mañana
a tres de la tarde, y yo me encargué de escribir el
guión, de editar y de dirigir".
Con sus propios recursos, Torres Salvador mandó a Carretillas
driver a tres festivales internacionales, porque deseaba
probarlo fuera del Perú, y para su satisfacción
fue seleccionado en España, Alemania y en la Sección
Oficial de Cine Pobre, con lo cual, confiesa, cumplimentaba
uno de sus grandes anhelos: conocer Cuba. Antes había
participado en algunos concursos convocados en su país
como el III Festival Internacional de Cortometrajes del Cusco
2006, el Encuentro de Facultades de Comunicación Social
del Perú y en La Noche de los Cortos, con sede en Trujillo,
donde resultó ganador. "Y pensar -cuenta-, que
este era un trabajo que venía postergando desde hacía
mucho tiempo. Fui taxista durante dos años -tuvo que
abandonar los estudios en primer año por falta de dinero-
y eso me ayudó a descubrir un panorama urbano marginal
y a ser más analítico de esa situación".
Cuando regresó a la universidad ya iba con la idea
de hacer cine, o al menos apoyarse en él para fines
altruistas, un deseo que permanece con la misma intensidad.
"Ahora en mayo empezaré un proyecto de desarrollo
social, consistente en hacer proyecciones de películas
para formar valores y estimular el aprendizaje en los colegios
marginales de mi ciudad, mientras que en julio haré
mi segundo cortometraje, esta vez de ficción, que se
llamará París.
"París es la historia de una pareja de
ancianos que decide tener su última relación
sexual, después de muchos años sin verse. Cada
uno se prepara individualmente, con muchos recuerdos en la
cabeza, para ese momento. Será un corto sobre el amor
en la tercera edad".
No obstante, Fernando no dejará de posar su mirada
incisiva sobre los males de la sociedad peruana, pues volverá
sobre el tema del trabajo infantil, centrado ahora en los
niños recicladotes de basura, "porque mi intención
final es que las instituciones y el gobierno tomen cartas
en el asunto, que entre todos velemos porque se respeten los
Derechos Humanos y, claro está, los de la Infancia".
Con
corte social como Carretillas driver, llegó
también procedente del Perú el largo Peloteros,
dirigido por Coco Castillo, y representado aquí en
Gibara por Hugo Valdez Navarro, productor y realizador audiovisual.
"Peloteros narra la historia de seis adolescentes
que buscan participar en un campeonato deportivo interbarrios.
Para ello hacen su 'chanchita', lo que le permitirá
reunir un poco de plata para juntar la cuota y pagar la inscripción.
Mientras eso sucede, ellos se conocen un poquito más,
especulan sobre su futuro, hablan de sus problemas. "
Peloteros, producido por Musicine Producciones, también
estará en festivales de España y Alemania, pero
lo más importante, según Hugo, es que "ha
tenido éxito en mi país, porque no se trata
solo de una película donde los niños juegan
a la pelota, sino que es el reflejo de los sueños de
los chicos y las familias peruanas".
José Luis Estrada Betancourt |
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Todo el mundo habla de…
ACTIVIDADES COLATERALES -Me parece genial, precisamente,
es lo que hace que el festival sea algo más que un
festival de cine, sino también un evento cultural que
posibilita que la gente del pueblo se vincule. Eso me parece
muy interesante. Tuve la posibilidad de participar en la competencia
de DJ y en los performance en la calle.
(Claudia Calviño, productora del documental Tabaco)
Este festival ha sido superior teniendo en cuenta las cuatro
ediciones anteriores porque aquí se han vinculado todas
o casi todas las manifestaciones del arte, tenemos el ejemplo
de los perfomance que se han hecho, como los artistas se han
vinculado con el pueblo, además ha habido conciertos
que el pueblo ha agradecido muchísimo, de primer nivel,
de talla nacional, como son Carlos Varela, Kelvis Ochoa, Elmer
Ferrer.
(Rocío Trujillo Olivares, estudiante de Periodismo)
Que dentro de las actividades colaterales, las artes plásticas
tengan su espacio, viene siendo el principio de una inserción
de ellas en este festival, según palabras de Humberto,
él quiere convertir este festival en una fiesta también
de las artes plásticas, lo que sería muy interesante
para los artistas de la parte oriental del país, tendrían
la oportunidad de participar y dar a conocer su obra.
(Nelson Domínguez, artista de la plástica)
Las actividades han venido a engrandecer las muestras de películas
y documentales, han sido bastante oportunas, las han ido dosificando
de manera tal que no caen en el tedio, no se ha puesto todo
en un solo momento. Los conciertos han sido muy bien programados.
El embellecimiento de la ciudad mediante eso mismo, la exposición,
la pintura al aire, ha habido mucha variedad, uno tiene la
posibilidad de escoger a donde desea ir, no hay aburrimiento.
(Sonni Michel Pérez Herrera, estudiante de Historia
del Arte)
¿Las actividades colaterales? Maravillosas. Eso no
es normal que lo hagan aquí y a todo el mundo le gustan,
yo mismo me brindé para que me dibujaran la camisa.
(José Ramón, ciudadano gibareño)
Creo que hay muchas ofertas tanto lúdica como de proyecciones,
entonces, creo que estamos todos un poco mareados, no sabemos
que elegir, donde ir, donde estar, pero pienso que eso es
bueno. Muchas actividades han salido de forma espontánea
que no estaban previstas, de repente los pintores montaron
un performance, nos pintaron las camisetas, subieron a los
árboles a pintar los frutos, muy interesante. Además,
eso es así, que haya una cosa viva, orgánica,
que surjan las cosas aquí, en las calles, relacionándote,
a uno se le ocurre una idea, juntas al grupo y lo haces.
(Nacho, de Valencia, España)
Las actividades colaterales del festival son muy buenas y
son culturales, y me parece que cada año son mucho
más intelectuales, creo que la población va
abarcando la sabiduría, el nuevo discurso, la nueva
visión que queremos didácticamente ir incorporando.
He hablado con muchas personas y me decían que en Gibara
las actividades culturales del festival son como un sueño.
(Olimpia Ortiz, productora del filme Así de simple)
No se puede concebir al Festival de Cine Pobre solamente como
una pantalla que se abre al cine. El festival es color, música,
danza, la oportunidad de tener un concierto íntimo
con Varela, ver una exposición de bonsáis o
llevar a casa una camiseta pintada por un grande de la plástica
cubana, es ver a Isabel Santos trabajando, aprender los ajetreos
de las filmaciones, interactuar con los realizadores y protagonistas
del séptimo arte, en fin… la vida misma.
(Jafes, informático)
Leandro, Dianet y J. Loo
Estudiantes de periodismo |
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VOYAGE EN SOL MAJEUR
LAS DÉCIMAS DE SU ABUELO Noventa
y un años tenía su abuelo, cuando por fin pudo
cumplimentar el sueño que nunca se había atrevido
a materializar: atravesar el Mar Mediterráneo y llegar
al otro continente, lo que en su caso se traducía en
un solo nombre: Marruecos. No es que el abuelo del realizador
francés Georgi Lazarevski tuviese una motivación
especial, sencillamente sentía una atracción
indescriptible por el país al cual viajaba con frecuencia
su nieto para trabajar. Cuando Lazarevski regresaba a casa,
aquel, que devoraba los libros de Historia, guías y
revistas relacionadas con la nación africana, le describía
los paisajes y le contaba pormenores, como si se la supiera
de memoria.
Un buen día, hace cinco años, Georgi Lazarevski
resolvió darle una gran alegría a su abuelo:
acompañarlo a Marruecos, periplo del cual nació
el largometraje documental Voyage en sol majeur,
que compite en la Sección Oficial del Festival en esa
categoría. "Tengo que confesar que hasta ese momento
no conocía mucho a mi abuelo. Él ya estaba bastante
viejo, pero sus ojos le brillaban como a un niño que
descubre un mundo nuevo.
"Voyage en sol majeur es una película
sobre los deseos incumplidos, pero también es una hermosa
historia de amor, pues cuenta la relación tan especial
que sostuvieron mis abuelos, que se conocieron hace 75 años".
Comenta Georgi que no fue sencillo hacer el documental, "porque
apenas contaba con presupuesto, incluso, pensé en un
principio tomar solamente fotos para poder disfrutar a plenitud
de mi abuelo". Sin embargo, todo estaba escrito para
que Voyage en sol majeur se realizara. Antes de partir,
un amigo se apareció con una cámara como pago
a una labor que le había encargado, y se la llevó
en su equipaje. "Cuando vine a ver, ya estaba haciendo
la película. Por suerte, tenía ideas claras
de cómo enfrentar el rodaje, del modo cómo llevar
adelante el montaje, pues no deseaba filmar un documental
sobre los problemas íntimos de mi familia, sino contar
una historia universal."
Hasta ese momento, Lazarevski solo tenía experiencia
solo como director de fotografía, así que Voyage
en sol majeur constituye su debut como realizador. Pero
el documental ha viajado con buen pie: el pasado año
compitió en el prestigioso Cinéma Du Réel,
de París, donde recibió sendos premios, evento
que le abrió las puertas de otros certámenes.
"Sin embargo, nunca pensé que se trasladaría
tan lejos. Gracias a él he podido cumplimentar, como
mi abuelo, uno de mis grandes sueños: conocer a Cuba.
Mi amigo y colega, el director de fotografía Jacques
Loiseleux, fue quien me habló de Cine Pobre, y me propuso
que la presentara. Cuando me llegó la noticia de que
había sido seleccionada, me sentí muy feliz,
porque, por sus características, este Festival es el
lugar ideal para Voyage en.... Y es que se realizó
con muy pocos recursos. Por eso me tomó tanto tiempo,
esperando por un dinero que nunca llegó. Afortunadamente,
encontré a un productor francés que me pagó
un mes de montaje y el final de la posproducción".
Pero Lazarevski no se durmió en los laureles. En ese
período de espera comenzó otro proyecto, el
largometraje documental This way up, "la razón
por la cual llegué con atraso a Gibara, pues lo concluí
el pasado lunes. This way up transcurre en Israel,
exactamente en la casa de unas ancianas, separada solo cinco
metros del muro que divide a este territorio con Gaza y Cisjordania.
"Esta es una película mucho más fuerte
que Voyage en sol majeur, porque trata de las consecuencias
que tienen para esas personas la construcción de ese
muro que les cambió para mal sus vidas".
José Luis Estrada Betancourt |
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