generalmente escaparán de
la coreografía de producción comúnmente
orquestada a saber: confección de guiones
tomando en consideración las diferentes
necesidades de las múltiples instituciones
que eventualmente lo podrían subvencionar
y que generalmente no hacen esperar, a veces durante
años, su eventual “luz verde”
o aprobación en una antesala atestada de
autores donde la mayoría languidece o se
frustra.
De lo que se trata es de salir de este angustiante
ritual y tomar la iniciativa de hacer cine evitando
el estéril camino antes descrito. Ahí
están ante nosotros cámaras digitales
a las que podemos acceder ya sea en base a reducidos
alquileres o también en calidad de préstamos
para refinanciarse a posteriori, tal como ha sido
mi experiencia personal en Gente de pueblo. Y
por todos lados hay actores, decoradores y técnicos
dispuestos a ceder también gratuitamente
su fuerza de trabajo asumiendo el riesgo de no
avizorar ninguna recompensa material en caso de
que el filme no obtenga ventas. Pero eso sí,
artistas y técnicos que deseen hacer apuestas
por un cine que les pertenezca y les represente,
y por ello dispuestos a asumir retos.
Si una ventaja contiene trabajar dentro de la
tecnología digital es que no tiene que
preverse la postproducción y sus altos
costos a la hora de organizar el filme. Ello vendrá
después, porque el cineasta, por el momento,
solo grabará y confeccionará después
una rudimentaria maqueta que ofrecerá a
las casas productoras especializadas que eventualmente
se podrían interesar en financiar la sofisticada
postproducción, o sea, Dolby-Stereo, Recording,
ampliado a 35 mm y copia.
Entonces hacer un filme se acerca cada vez más
al proceso de elaboración de un libro,
es decir, usted hace el manuscrito en la pequeña
ciudad o comunidad donde vive (al igual que usted
graba su filme) y después lleva ese manuscrito
a la ciudad donde radica la editorial (al igual
que usted lleva su maqueta audiovisual a la casa
productora) y lo que sobrevendrá será
en base de la calidad tanto de ese manuscrito
como de esa maqueta.
Lo que significa que usted habrá desandado
la intrincada madeja de dificultades a la hora
de grabar su obra siempre que, desde luego, parta
de la tecnología digital, del trabajo en
cooperativa y se haya servido tecnológicamente
de esa red de cine pobre que estaría a
su alcance. Por ello, de lo que se trata es de
aunar esfuerzos, conocernos e interactuar entre
nosotros, salir del ghetto de las gestiones individualizadas
nos permitiría dejar atrás la etapa
embrionaria en la que vivimos actualmente, donde
de manera aislada y fortuita se realizan, con
mucho esfuerzo, filmes que se disuelven en el
anonimato de la incomunicación o de la
falta de diálogo.
Si nos unimos, seremos capaces de crear modestas
pero muy extensas redes de producción,
a manera no solo de intercambiar ideas, sino elementos
técnicos prácticos y establecer
aquellos contactos con gentes como nosotros entre
los cuales algunos son poseedores de medios de
producción que estarían dispuestos
a colaborar con este inminente y democrático
renacimiento cinematográfico. |
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